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Alquilar una vivienda no es como devolver algo en una tienda. Hay un contrato firmado, con derechos y obligaciones para ambas partes, y romperlo sin más puede tener consecuencias serias si no se respetan los plazos y condiciones acordados.

La Ley de Arrendamientos Urbanos, o como popularmente se le conoce como Ley de Alquileres o su abreviatura 'LAU', establece claramente en su artículo 11 que el inquilino tiene derecho a desistir de su contrato de alquiler, pero deberá hacerlo "una vez que hayan transcurrido al menos seis meses".

Eso sí, con la regla de que siempre se deberá comunicarlo al arrendador "con una antelación mínima de treinta días".

Posible indemnización al propietario

Asimismo, el artículo 11 de la LAU establece que, tanto inquilino como propietario, "podrán pactar en el contrato que, para el caso de desistimiento, deba el arrendatario indemnizar al arrendador con una cantidad equivalente a una mensualidad de la renta en vigor por cada año del contrato que reste por cumplir".

Añadiendo que "los períodos de tiempo inferiores al año darán lugar a la parte proporcional de la indemnización".

Es decir, cabe la posibilidad de que el contrato de alquiler recoja una posible indemnización al propietario en caso de desistimiento. En tal caso, esta será proporcional a los meses que queden por cumplir.

Por ejemplo, si quedan 6 meses de contrato, la indemnización deberá ser de media mensualidad, si quedan 3 meses será de un cuarto de mensualidad, y así sucesivamente.

No obstante, cabe la posibilidad de que el inquilino pueda renunciar al contrato sin tener que indemnizar.

Según la web de abogados simarroabogados.com el inquilino se puede 'librar' de la indemnización si median incumplimientos del propietario, no realización de reparaciones, inhabitabilidad de la vivienda, perturbación por parte del arrendador del uso de la vivienda, o cuando vaya a realizar obras de conservación, mantenimiento o reconstrucción que hagan imposible la habitabilidad.

¿Cómo puede el inquilino desistir un contrato de alquiler?

Como explica dicha plataforma de abogados, el desistimiento debe quedar de manera fehaciente. En otras palabras, debe quedar probado que el inquilino ha avisado al arrendador a tiempo.

Esta práctica puede notificarse mediante una simple carta de rescisión.

Como mencionaba anteriormente, romper un contrato de alquiler tiene unas reglas que conviene atender si no te quieres ver inmerso en una disputa legal.

Como bien dice el refrán 'más vale prevenir que curar', y por eso consultar la Ley de Arrendamientos Urbanos antes de actuar precipitadamente es la mejor decisión.