Ejulve es un pequeño pueblo turolense con unos 200 vecinos.
No obstante, la localidad cuenta con varias viviendas municipales en alquiler con un precio muy competitivo: "El alquiler de las viviendas del ayuntamiento es de 250 euros", ha asegurado Ovidio Ortín, alcalde del pueblo.
Acostumbrados a los precios desorbitados de la ciudad, que rondan los 800 euros mensuales, el precio de la vivienda en Ejulve llama mucho la atención.
En el pueblo hay alrededor de 15 viviendas en alquiler privado y cuatro de titularidad municipal, cifras nada desdeñables para un municipio de su tamaño.
Sin embargo, disponer de casas no significa que el problema esté resuelto. Ortín insiste en que la dificultad no está tanto en la voluntad como en los recursos.
"Hay mucha vivienda vacía, pero no está en condiciones de habitarse, y rehabilitar cuesta muchísimo dinero, aunque la compres barata", explica.
Convertir inmuebles antiguos en hogares habitables requiere inversiones que un ayuntamiento con un presupuesto anual de alrededor de 400.000 euros difícilmente puede asumir de golpe.
Ovidio (dcha) junto a su hijo.
Los proyectos de vivienda en Ejulve, que pueden rondar los 200.000 o 300.000 euros, deben ejecutarse por fases y dependen en gran medida de subvenciones públicas.
"Si te dan de ayudas 100.000 euros ahora, otros 100.000 más adelante, tienes que ir poco a poco. No podemos adelantar todo ese dinero porque el ayuntamiento no lo tiene", detalla el alcalde.
Esa ejecución lenta, marcada por los tiempos administrativos y la llegada de ayudas, retrasa la posibilidad de ofrecer nuevas viviendas en alquiler.
"Son proyectos que quiero terminar, pero hay que hacerlos con cabeza y en varias fases", reconoce Ortín.
Vida en Ejulve
Pese a todo, Ejulve conserva una red de servicios que facilita la vida diaria: dos bares, dos tiendas, farmacia y atención médica tres veces por semana, con un centro de salud a apenas 20 kilómetros.
Para el alcalde, la distancia no es un obstáculo insalvable. "Aquí en 40 minutos estás en Alcañiz. En una ciudad grande puedes tardar eso o más en llegar a trabajar", compara.
En los últimos años, la llegada de nuevas familias ha dado pequeños signos de esperanza, como el nacimiento de una niña tras tiempo sin nacimientos en el municipio.
Para Ortín, estos gestos cotidianos son la prueba de que el pueblo tiene futuro si consigue vencer la barrera de la vivienda. "Ojalá viniese más gente joven. Los que vienen se quedan encantados", asegura.
Ejulve no promete grandes oportunidades laborales dentro de sus límites, pero sí una forma de vida tranquila, alquileres asequibles y cercanía a núcleos urbanos con empleo.
