Para un zaragozano hay pocas cosas más especiales que vestirse y lucir su traje de baturro. Unas prendas cuyo significado trasciende lo físico. Faldas o sayas, fajas, enaguas o mantones han pasado de generación en generación como parte esencial de esta indumentaria, seña de identidad de la cultura de Aragón.
Esta tradición tan arraigada en la tierra tiene desde este lunes 2 de febrero un nuevo lugar de referencia con la apertura de Manos Baturras en el centro de Zaragoza. Un lugar especializado en arreglos e indumentaria aragonesa que se instala en la calle Joaquina de Vedruna, 1.
Lo hace con el cariño, el cuidado y la ilusión de su propietaria, Mari Carmen, quien emprendió este proyecto hace cinco años cogiendo un negocio con 22 años de vida. Sin embargo, su trayectoria empezó en la avenida San José, 200, donde el local ha estado situado hasta ahora y donde se dedicaba exclusivamente a cuestiones de modista, confección a medida y arreglos.
“Allí no es como aquí que pasea mucha gente y te ve. En San José me contactaban por otros medios o se enteraban por el boca a boca”, explica la dueña sobre el cambio.
Pero la decisión no viene solo motivada por la visibilidad de la tienda. Tras el crecimiento y la experiencia de estos años, Mamen (como le llama todo el mundo) ha comprobado los clientes también demandan y le piden comprar las prendas para su traje.
De esta forma, tomó la decisión de ampliar el negocio y ofrecer tantos arreglos como indumentaria. Para eso necesitaba “un local más amplio y más mono” y tenía claro que quería que fuese en esta zona.
“No hay nada de indumentaria, ni tema de arreglos. Como quería sí o sí esta zona, me tenía que adaptar a los precios. Me la he jugado y yo creo que saldrá bien”, asegura Mamen.
Ella es la cara visible y la no visible de Manos Baturras. La que atiende a los clientes que entran por la puerta y quien confecciona todo desde el taller que tiene en la parte de abajo de la tienda con 11 máquinas. “Estoy aquí todo el día, vengo por la mañana y me voy por la noche, a las 20 que cierro”, subraya.
Novedad para ella
A pesar de la experiencia, el incorporar la colección de prendas ha supuesto algún que otro quebradero de cabeza para la propietaria, sobre todo la búsqueda de proveedores: “Todo era nuevo y es muy hermético”.
“En la tienda tenemos varios dependiendo de si las camisas me gustan más las de un sitio que de otro, pero las faldas y delantales los confecciono yo. Si viene alguien y quiere algo más exquisito, también lo haría yo”, explica.
Como anécdota, recuerda que encontró a la empresa de mantones por Wallapop, ya que una chica vendía uno y en la foto aparecía la etiqueta con el NIF. Así, Mamen contactó con ellos, que eran de Zaragoza.
Buena acogida
Unos días después de la inauguración y todavía adaptándose a todo, Mamen celebra la buena acogida de los zaragozanos. “El primer día entró muchísima gente a preguntar y a pedir consejos. El martes volvió a entrar gente y vino una señora por la tarde que se llevó una falda, un corpiño, un mantón y una enagua”, detalla.
Así pues, considera que “tiene buena pinta” y con toda su ilusión cree que va a funcionar. Aun así, es cauta y reconoce que le queda “esa inquietud” por el precio del alquiler de la zona.
