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Muchas veces nos empeñamos en buscar fuera de casa lo que tenemos delante de nuestros ojos.

Compramos viajes a la otra punta del mundo para descubrir lugares que, entre tú y yo, no son más impresionantes que muchos de los que tenemos en Aragón.

En esta ocasión hablamos de Agüero, un pequeño pero encantador pueblo de Huesca al que se accede después de una serpenteante carretera que atraviesa un bosque frondoso.

Bien es cierto que no tiene pérdida, ya que sólo hay que guiarse por los impresionantes mallos de 200 metros que protegen el pueblo.

Qué ver en Agüero

Pese a contar con una escasa población, con alrededor de 140 / 150 vecinos, es uno de esos pueblos en los que basta un paseo para comprobar de primera mano la belleza de su patrimonio histórico.

El casco urbano cuenta con un entramado de calles empedradas, decoradas también con las típicas casas de piedra que pueden verse en otros municipios de la provincia.

Calles de Agüero Google Maps

Su patrimonio es una muestra de la influencia que tuvo el románico aragonés en la zona. De hecho, la Iglesia de Santiago, aunque incompleta, es uno de los monumentos más representativos del románico en la región, llegando a ser declarada como Monumento Nacional.

Cerca de esta iglesia, ubicada a las afueras de Agüero y rodeada de campos, se encuentra la Casa Abadía, también merecedora de una visita por su Museo del Órgano Histórico. Un museo único en España que muestra diferentes elementos relacionados con la música de órgano.

Eso sí, como advierte la web de Turismo de Aragón, para visitarla debes solicitar las llaves en la residencia de mayores del pueblo.

Siguiendo el recorrido religioso, en el centro de la localidad destaca la Iglesia de San Salvador (que mezcla el románico y el gótico), con su torre cuadrada, escudos esculpidos y su portada abocinada.

Los Mallos de Agüero, unos colosos de 200 metros

No solo es un buen destino para los amantes de la historia. Esta localidad es una de las más codiciadas por los amantes de la naturaleza y la escalada.

Escaladora en los mallos de Agüero

Estas paredes verticales, resultado de millones de años de erosión, son todo un reclamo para los escaladores, pudiendo encontrar diferentes tipos de vías. Eso sí, son menos populares que sus hermanos, los "Mallos de Riglos", algo que juega a su favor ya que están menos masificados, según aseguran en la propia web del ayuntamiento.

Asimismo, es un entorno muy rico para los ornitólogos, siendo el hogar de diferentes especies de aves rapaces. Como por ejemplo de buitres leonados, alimoches, el milano real, quebrantahuesos o del halcón peregrino.

Por otro lado, para los que prefieren caminar antes que escalar, destacan la ruta de los Mallos (recorrido circular de 2 a 4 horas, ideal para familias) o la ruta hacia el Embalse de Valdiello.

Cómo llegar

Desde Zaragoza se encuentra a aproximadamente una hora y media de coche, tomando la A-23 hasta Huesca, donde hay que desviarse por la A-132 atravesando municipios como Ayerbe o Murillo de Gállego.