Parecía que febrero no iba a llegar nunca, pero ya está aquí. El mes más corto del año merece ser aprovechado al 100%, y para eso, un plan perfecto es hacer una escapada a un pueblo con encanto.
Aragón cuenta con pueblos preciosos como Aínsa o Albarracín, muy diferentes entre sí pero ambos muy populares. No obstante, hay otro pequeño pueblo con menos de 500 habitantes que merece ser conocido.
La Fresneda está en Teruel, en la comarca del Matarraña. Incluido en el famoso listado de 'Los pueblos más bonitos de España', este rincón turolense ofrece muchas posibilidades para un fin de semana invernal.
Febrero es un mes frío y para los amantes de la nieve; evidentemente, el Pirineo aragonés es la mejor opción. Sin embargo, para aquellos que busquen algo relajado y lejos del bullicio, Teruel es la provincia ideal.
Entre sus muchos encantos, destaca La Fresneda. Es un pueblo medieval ubicado en una zona montañosa cerca del río Matarraña, y destaca por su gran patrimonio histórico y arquitectónico.
Qué ver en La Fresneda
Con pasear por sus calles uno ya encuentra cosas que ver. Su casco histórico está declarado Conjunto Histórico-Artístico, el casco antiguo invita a pasear sin prisa por calles empedradas, pasadizos y plazas irregulares.
Casas señoriales, escudos nobiliarios y arquitectura popular bien conservada muestran la riqueza patrimonial de la villa. Pero, aparte de sus calles, hay varios monumentos que hay que visitar:
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Castillo de La Fresneda: Situado en lo alto de un cerro, conserva restos de la antigua fortaleza medieval que dominaba la villa. Aunque hoy se encuentra en estado de ruina, el enclave ofrece una magnífica panorámica del casco urbano y del paisaje del Matarraña, ideal para comprender la importancia estratégica del lugar.
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Iglesia de Santa María la Mayor: Templo barroco del siglo XVII, uno de los más monumentales de la comarca. Destaca su imponente escalinata de acceso, la sobriedad de su fachada y su volumetría, que marca el perfil del pueblo desde la distancia. En el interior se conservan elementos artísticos de interés, pese a las pérdidas sufridas a lo largo de la historia.
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Ayuntamiento renacentista: Construido en el siglo XVI, es uno de los edificios civiles más destacados de La Fresneda. Su lonja porticada y su elegante fachada renacentista reflejan la prosperidad económica que vivió la localidad en esa época. Sigue siendo hoy el corazón institucional del municipio.
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Ermita de Santa Bárbara: Situada a las afueras del pueblo, se accede a ella mediante un agradable paseo. Desde su entorno se obtienen algunas de las mejores vistas del valle del Matarraña y de La Fresneda, especialmente recomendables al atardecer.
Qué hacer en La Fresneda
La Fresneda también se vive con botas de montaña y ganas de perderse. Más allá de sus calles históricas, el entorno natural del pueblo es un imán para quienes buscan caminar entre olivares, pinares y caminos rurales que parecen no haber cambiado en décadas.
Las rutas de senderismo permiten descubrir el paisaje pausado del Matarraña, con desniveles suaves y vistas abiertas que invitan a caminar sin prisas y a reconectar con el territorio.
La Fresneda.
Para los más activos, la bicicleta de montaña es casi una extensión natural del viaje. Desde el propio casco urbano parten rutas para MTB y gravel que recorren pistas agrícolas, antiguos caminos y senderos entre campos y bosques.
Pedalear por esta zona es una forma directa de entender la escala del paisaje y su carácter rural, con trayectos que combinan esfuerzo, silencio y panorámicas que justifican cada parada.
Después de la actividad, llega uno de los grandes placeres del viaje: sentarse a la mesa.
La Fresneda presume de una gastronomía ligada al producto y a la temporada, donde destacan dos joyas locales: la trufa negra y el aceite de oliva virgen extra.
Cómo llegar a La Fresneda
Llegar a La Fresneda desde Zaragoza es un viaje que va ganando encanto a medida que se abandona la autovía.
El trayecto más habitual se realiza por la N-232 en dirección Alcañiz, para después continuar hacia Valderrobres y adentrarse en la comarca del Matarraña por carreteras secundarias bien señalizadas. Son algo más de dos horas de camino en coche.
En el pueblo hay varios hostales con muy buena puntuación en TripAdvisor, e incluso la zona cuenta con un camping, pero este abre para los meses de primavera y verano.
