Hay hoteles y resorts realmente curiosos. Desde los ya populares hoteles cápsula, pasando por alojamientos excavados en cuevas, hasta complejos situados en plena sabana africana, rodeados de animales exóticos.
En ese listado de lugares singulares debería figurar también un peculiar resort aragonés, ubicado en el Pirineo. Un espacio situado a los pies de la montaña y junto a un embalse que ocupa un pueblo entero.
Hablamos de Ligüerre de Cinca, un municipio que es, a su vez, otro ejemplo de esos pueblos aragoneses que quedaron abandonados por la construcción de un pantano.
Hoy, su historia y su entorno lo han convertido en un destino tan inesperado como especial.
Historia de Ligüerre de Cinca
Perteneciente a la comarca del Sobrarbe (Huesca), este pueblo quedó desierto en los años 60 a causa de la construcción del pantano de 'El Grado'. Dejando anegadas las tierras de cultivo y expropiado el término municipal.
Durante años permaneció completamente abandonado, sin ayuda pública ni privada que tuviera el objetivo de revivirlo.
Así será hasta el 1986, cuando gracias al visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), la UGT y CCOO asumieron un proyecto que pretendía devolverle a la vida, convirtiéndolo en un foco para el turismo rehabilitando el municipio.
Durante este proceso, se restauraron elementos como el torreón del pueblo, la iglesia y la abadía, la calle Sol (que une todas las vías del pueblo) y varios edificios para uso turístico.
Un proceso que se alargaría hasta el 2013 pero que hoy en día puede decir que ha devuelto la vida a un municipio abandonado y que recibe miles de curiosos al año.
Calles de Ligüerre de Cinca
El resort
De las construcciones rehabilitadas, destacan los dos hoteles: Casa Broto (con 20 habitaciones) y Casa Sebastian (con 12).
Entre ambos se reparten varios apartamentos turísticos, pensados sobre todo para familias. En total, el complejo dispone de 23 apartamentos para 4 o 5 personas y otros tres destinados a grupos más grandes, de 6 o 7.
Asimismo, otro de los puntos clave de este pueblo-resort es su restaurante, llamado "El Entremon" y que ofrece "productos de la zona, carnes y pescados, verduras de temporada, arroces, caza, setas, postres caseros sorprendentes".
Es especialmente recomendable visitarlo en verano y disfrutar de su terraza chill-out, perfecta para alargar las sobremesas. Además, los clientes alojados en el resort cuentan con precios especiales.
Exterior e interior del restaurante
Para los más inquietos y aventureros también se pueden realizar rutas de senderismo dentro de su finca o en los alrededores. Entre ellas destaca el "Desfiladero del Congosto del Entremón", con unas increíbles vistas del cañón y del embalse.
Tras descubrir Ligüerre de Cinca, pasear por sus calles y dejarse conquistar por su cocina y sus vistas, el viaje puede continuar hacia otros puntos del Pirineo. Como por ejemplo, Aínsa (a apenas 20 minutos) o a Ordesa (a menos de una hora), completando una escapada redonda y única.
