Zaragoza
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Hace dos años la vida de la chef Iris Jordán cambió por completo. Así lo recuerda ella misma desde el pabellón 14 de Ifema en un evento que conoce bien, Madrid Fusión: “Hoy le decía a mi madre, ya han pasado dos años desde que me cambió la vida, y parece que haya pasado media vida”.

Esta gran cita gastronómica está marcada en su calendario y cada enero le permite sumar nuevas experiencias y recuerdos. En 2024 consiguió coronarse con el premio de mejor tapa de España. El mismo año, fue candidata a cocinera revelación, logrando el tercer puesto.

Este 2026 vuelve de otra forma, ya con la estrella Michelin en su restaurante Ansils de Anciles (Huesca) y con la responsabilidad de transmitir el legado del cocinero aragonés más influyente del siglo XX, Teodoro Bardají.

Este lunes, durante la primera jornada de la feria, Iris Jordán y Eduardo Salanova, chef de Canfranc Express, ofrecieron una emocionante ponencia sobre su figura.

“Es ilusionante poder hablar de dónde viene nuestro legado, de lo que está pasando en el Pirineo, por qué están surgiendo tantas estrellas Michelin. Y yo creo que todos hemos mirado atrás, hemos seguido el ejemplo de Teodoro de abogar por el territorio y de presumir de lo que tenemos”, reflexiona la chef.

Iris Jordán, chef aragonesa en Madrid Fusión. E.E.

Con el legado de Bardají muy presente, a quien considera un revolucionario, Iris Jordán defiende el crecimiento de la gastronomía aragonesa en los últimos años: “En los últimos cinco años ha eclosionado, ha reventado. Estamos todos muy unidos, tenemos muy claro que queremos presumir de nuestra tierra. Tal vez antes nos daba vergüenza, no valorábamos lo que teníamos, y realmente no es así, tenemos un producto de calidad y tenemos mucha historia detrás”.

Ansils de Anciles

Personalmente, Iris Jordán vive un momento dulce, feliz y agradecida de su trabajo desde Anciles, un pequeño pueblo que pertenece a Benasque. “No me puedo quejar de nada. Cada vez se van sentando las bases, podemos disfrutar de cada paso, podemos sentir todo eso que hemos querido crear”, asegura.

Sin embargo, jamás hubiera imaginado volver a aquel restaurante familiar regentado por su abuela: “Quería ir a ver qué pasaba fuera, me fui a trabajar a ver qué ocurría, y de repente llegué a casa y me di cuenta de que realmente lo que quería era estar ahí y defender lo que mi familia había luchado siempre”.

Además, en noviembre de 2024 recibió el mayor galardón del mundo de la cocina, la estrella Michelin. Un reconocimiento que da alas al restaurante en el que trabaja con su hermano Bruno y que les ha permitido “reducir la temporalidad”.

En este aspecto, afirma que el Valle de Benasque tiene cada vez más oportunidades y la gastronomía ha servido como unión. “No solo se me ha desinstalacionalizado a mí, sino que también a mis vecinos, y eso realmente es un orgullo”, valora.

En Ansils, cada plato es un viaje y una experiencia plena. Y aunque elegir uno cuesta, Iris Jordán tiene claro cuál es el más especial para ella: los falsos callos de colmenilla. “Es el que más lleva con nosotros, la génesis de todo. Es como unas cuatro manos con mi abuela, de su guiso de callos, con la innovación que yo le añadí. Fue el inicio de la transición, y creo que sigue siendo el plato que más gusta a la gente, y para mí es súper bonito que siga”, defiende.

Por último, hace unos meses la oscense fue reconocida como una de las personas menores de 30 años más influyentes del país. “Es una locura, es algo que nunca me había planteado en la vida”.

“A veces me veo en la obligación de que si soy influyente hay que cuidarlo también, y me preocupan muchas veces los mensajes que quiero dar. Intento tener cuidado en cada decisión”, argumenta la chef, que es una referente para muchos jóvenes.