Las tractoradas que prometen cercar Zaragoza este viernes no son sólo una protesta puntual. Es el síntoma visible de un sector primario cansado, harto de pagar los platos rotos.
Recortes en el presupuesto de la PAC, el acuerdo de Mercosur, precios injustos y normas que asfixian al sector son algunos de los puntos principales de la protesta. Por no hablar de un problema todavía mayor, no hay apenas relevo generacional en nuestro campo.
Cada vez más jóvenes dejan su pueblo para buscarse la vida en la gran ciudad, o al menos así lo reflejan las estadísticas. En Aragón, apenas el 2,68 % de quienes trabajan en el sector primario tienen entre 20 y 29 años.
Dentro de ese 2% se encuentra Javier Coduras, un joven oscense de 25 años recientemente entrevistado en Aquí y Ahora, que apostó por una de las profesiones más laboriosas y menos demandadas de la actualidad. Consciente de que, hoy en día, dedicarse al campo es casi un acto de resistencia.
Este joven agricultor gestiona nada menos que una plantación de cerezos de invierno de 300 hectáreas, junto con otra plantación de trufa negra. Tras estudiar en Francia dos grados de agricultura, uno de técnico agrícola y otro de gestión de empresa agrícola, regresó a casa para meterse de lleno en la explotación familiar.
Sin embargo, es de los pocos valientes que toman este camino. Ante la pregunta de la entrevistadora de Aragón TV sobre qué opina acerca de la falta de relevo generacional, Javier es tajante: "Yo veo el futuro un poco negro" afirma, matizando que "por muy negro que se vea todo, es una etapa y, con la ambición que tenemos, la superaremos".
Su compañero y vecino de Santa Engracia de Jaca, Sergio Sarasa, un ganadero ovino de 23 años afirma que para trabajar en el sector primario "te tiene que gustar mucho, es muy vocacional y, aparte, tener la suerte de tener una empresa ya montada y una familia que ya viva de eso".
Un sector en balanza negativa
Estas voces ponen palabras a una realidad estadística preocupante. Solo el año pasado, en Aragón abandonaron el sector 385 personas, ya fuera por jubilación o por dejar la actividad.
En ese mismo periodo se incorporaron únicamente 206 jóvenes agricultores. Un dato que evidencia una tasa de reposición claramente insuficiente para sostener la estructura actual del campo.
La situación se agrava al observar la edad media del sector. Los ganaderos y agricultores españoles rondan los 61 o 62 años, lo que anticipa un problema aún mayor a corto plazo.
Como posible solución, algunos miran al modelo francés, donde existe un sistema que facilita la adquisición de explotaciones agrarias (en venta, arrendamiento, donación, etc) cuando un agricultor se jubila o está cerca de hacerlo, permitiéndole además disfrutar de ventajas fiscales, mientras parte de sus hectáreas pasan a manos de jóvenes que quieren iniciarse en la actividad y dar continuidad al trabajo en el campo.
Se trata de una fórmula pensada para evitar que las explotaciones desaparezcan. "Es una de las maneras que incentivarían atraer a jóvenes", señala Sergio.
Asimismo, en lo que a las ayudas existentes se refiere, el ganadero también advierte de sus limitaciones. No cabe duda de que son un apoyo, pero "no es para llegar y empezar de cero", ya que pueden pasar años hasta que el campo empieza a dar un rendimiento real.
Relevo generacional en el campo aragonés
