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Los vecinos de Tauste lo tienen claro: las acusaciones de abusos de Carlota contra su padre y su abuelo paterno son "la mayor barbaridad del mundo".

La hija mayor del exlíder de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) Javier Sánchez y su mujer Esther Latorre, en prisión provisional junto a su novio Luis Carlos por el doble crimen, señaló a sus dos familiares para justificar la violenta muerte de sus progenitores hace ahora un mes.

Pero en su pueblo no le dan ninguna credibilidad. "Se tiene que agarrar a todo, lo hace únicamente para tratar de defenderse", dicen.

Los alrededor de 7.000 vecinos de Tauste siguen sin salir del 'shock'. Cada novedad que han ido conociendo sobre el caso ha caído como una losa, pero esta ha sido la gota que ha colmado el vaso.

"No hace más que enturbiar. Ni Javier ni Esther dieron nunca ningún problema", aseguran quienes mejor les conocían.

Ambos fueron vistos discutiendo acaloradamente con Carlota y Luis Carlos en un céntrico restaurante del municipio dos semanas antes de su muerte, pero los consultados ponen la mano en el fuego por Javier y por su padre.

"Era una persona más que razonable. Podías tener discrepancias incluso políticas con él, pero las solucionabas hablando", explican.

El cariño que tenían al matrimonio hizo que ninguno creyese la hipótesis de la violencia de género en las primeras horas de "psicosis" que se vivieron en la localidad tras encontrarse los cuerpos.

No hizo falta ni esperar a que la Guardia Civil lo confirmase; todos sabían que algo así no era ni remotamente posible.

"Estamos muy dolidos"

Que Carlota acusase a su padre de semejante delito ha dejado "muy dolidos" a los vecinos, que ya no saben "dónde va a derivar todo esto".

Aunque padecía esquizofrenia, la hija mayor del matrimonio actuó e hizo estas declaraciones siendo plenamente consciente de sus actos.

Era "plenamente capaz" de discernir el bien del mal, lo que hizo que la jueza la mandase a la cárcel y no a un centro psiquiátrico como pedía su entonces abogada de oficio.

Su novio Luis Carlos llegó a corroborar su versión, aunque no constan denuncias ni han aclarado cuándo se habrían producido esos supuestos abusos.

De hecho, no está claro hasta qué punto terminará siendo utilizada esta acusación como estrategia de la defensa, a cargo del que fuera abogado de Igor el Ruso, Juan Manuel Martín Calvente.

La mejor prueba de cómo eran Javier y Esther, dicen sus conocidos, fue la multitudinaria despedida que se les hizo en el pueblo.

En ella, amigos, familiares, compañeros de UAGA -llegados incluso de La Rioja o Castilla y León- y dirigentes de Izquierda Unida se deshicieron en elogios con los dos.

"Sembraban paz, no merecían ese final", afirmaron en un pabellón que se quedó pequeño para acoger a todos los que acudieron a darles un último adiós.

"Ha sido un privilegio conocerlos. Nos quedamos con su cariño, su amor, sus miradas y su complicidad. Eso que sentís en el pecho es el amor que teníais guardado para ambos", apuntaba Miguel, uno de sus sobrinos, en nombre de toda la familia.

"Él sabía encontrar la virtud de cada persona y te lo hacía saber y ella destacaba por su cercanía. Nos queda el privilegio de haberles tenido como amigos", completaba otro de sus conocidos.

Un desconocido

A Carlota, los vecinos de Tauste ya no la veían tan habitualmente como antes. A Luis Carlos, de hecho, ni lo conocían. Sin embargo, quienes verdaderamente estaban al tanto de los problemas que tenía la familia no se sorprendieron del fatal desenlace de Javier y Esther.

"Siempre que iba a verles había gritos y a menudo les pedía dinero", contaban en las semanas posteriores al doble homicidio.

También eran conocedores de los problemas que había tenido Carlota con sus parejas anteriores. "A uno de ellos, su padre le llegó a pagar un billete para que regresara a su país y no volviera... Pero volvió", agregan.

Un mes clave

Septiembre será un mes clave para la investigación. Ni Carlota ni Luis Carlos han querido declarar, por lo que los testimonios de su entorno más cercano serán claves para saber cómo era su relación y qué pasaba por su cabeza en las semanas previas al homicidio.

Por el juzgado de Ejea de los Caballeros desfilarán el amigo y compañero de piso al que Luis Carlos confesó el crimen y la amante del joven colombiano.

El acusado habría intentado utilizarla como coartada para no acabar entre rejas, pero ella se negó a mentir y terminó delatándole, de ahí que se le considere pieza clave del caso.

A estas dos voces se unirá la de Olga, la hermana pequeña de Carlota, aunque de momento, su declaración sigue pospuesta sine die.

Lo que diga será de una enorme relevancia, dado que es a ella a quien su hermana mayor le confesó que no veía otra manera de acabar las cosas.

A esto hay que añadir que la propia Olga reconoció a la Guardia Civil que veía capaz a Carlota de hacer algo así.

Un mes después del terrible crimen, la hija mayor de Javier y Esther y Luis Carlos siguen estando acusados de homicidio, con penas de hasta 15 años de prisión, pero en función de las pruebas y las declaraciones de todas estas personas podrían terminar respondiendo por asesinato.

En ese caso, se enfrentarían a hasta 25 años entre rejas por cada víctima.