Zaragoza
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Luis Carlos Rivera, en prisión provisional junto a su novia Carlota, ha pedido oficialmente salir de la cárcel de Zuera (Zaragoza) escudándose en que, a día de hoy, no hay pruebas que lo sitúen como autor material del doble crimen de Tauste.

Su abogado, Sergio Piracés, ha recurrido finalmente el auto de entrada en prisión. Por el momento, la juez de Ejea de los Caballeros no se ha pronunciado, aunque parece poco probable que dé marcha atrás a su propia decisión.

Sobre todo, teniendo en cuenta los "abundantes" indicios que apuntan a la pareja, que podría pasar más de una década entre rejas -a razón de 15 años por víctima si es juzgada por homicidio- o incluso superar los 25 si acaba teniendo que responder por doble homicidio ante un jurado popular.

Rivera se agarra a que, como reconoce la propia magistrada en el auto de prisión, por el momento se desconoce quién portaba el arma -un cuchillo que cogieron de la propia cocina de Javier Sánchez y Esther Latorre- y quién causó la muerte a las víctimas.

Desde un primer momento, su defensa aseguró que no había pruebas que fundamentasen una acusación tan grave.

Piracés trató de evitar que Luis Carlos acabara en Zuera recalcando que no había riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas, ya que la Guardia Civil estuvo días peinando la casa del matrimonio en esta localidad de apenas 7.000 habitantes.

Lo que parece claro, según las conclusiones de la juez de Ejea, es que Carlota fue la inductora y que ambos "planificaron y ejecutaron" el delito.

Las cámaras de seguridad de Tauste y las conexiones de sus teléfonos móviles así lo atestiguan, aunque sigue sin conocerse la letra pequeña de este triste episodio.

Javier y Esther sufrieron "un gran número de puñaladas", circunstancia que, unida a una cerradura intacta, llevó a la Guardia Civil a atar cabos en cuestión de horas.

Las heridas de Carlota en la cara fruto de un forcejeo -presumiblemente con su madre- evidencian que ella tuvo un papel activo, pero en estos momentos no habría nada definitivo que apunte directamente a uno u otro.

Tanto la hija mayor del matrimonio, con problemas de esquizofrenia y embarazada de unos tres meses, como Luis Carlos han tenido oportunidad de declarar oficialmente, pero, por ahora, ambos han preferido guardar silencio.

En contra de este último juegan sus propias palabras, ya que, aunque luego calló, él mismo reconoció durante el examen médico forense y a dos amigos "haber causado la muerte de ambos".

Estancia en prisión

En Zuera, Luis Rivera, cuyo nombre completo es Luis Carlos de la Cruz Rivera Jiménez, ha pasado a formar parte del programa de prevención de conductas suicidas.

Definido por su letrado como una persona "educada" y "muy influenciable", es de origen colombiano, tiene 31 años, llegó a ser suboficial de la Marina y tiene una hija de unos 7 años.

Llevaba meses en España "buscando un futuro mejor" para su familia, según reconoció él mismo en las filas que se formaron a las puertas del Ayuntamiento de Zaragoza para conseguir los papeles para acogerse a la regularización masiva de inmigrantes de Pedro Sánchez, pero, por lo que parece, no consiguió la prosperidad anhelada.

El propio entorno de Carlota apuntó desde un principio a que Luis Carlos tiene antecedentes, aunque no en España sino en su país de origen.

Hasta donde ha trascendido, el joven no fue capaz de encontrar trabajo, lo que le llevó a pasar meses "de precariedad" en España.

La pareja vivía en Zaragoza en un piso propiedad de los padres y, según han ido contando varios de sus allegados, dependía económicamente del matrimonio, con el que llegaron a mantener acaloradas discusiones semanas antes de acabar con su vida al dar a conocer que esperaban un hijo en común.

Con Carlota, defendida por el que fuera abogado de Igor el Ruso, Juan Manuel Martín Calvente, llevaba apenas unos meses, y aunque ambos habrían seguido manteniendo su relación en prisión, no estaban pasando su mejor momento. Tanto es así que desde un principio se apuntó a que él tenía una amante que intentó utilizar como coartada para evitar ser detenido por el doble homicidio.

En estas primeras semanas, ni él ha declarado contra Carlota ni la hija mayor de Javier y Esther ha cargado tintas contra él. No obstante, está por ver qué estrategias siguen sus defensas y si uno u otro cambian de actitud y empiezan a colaborar con la Justicia.

Esto es clave, ya que prácticamente un mes después del terrible suceso sigue sin haberse encontrado el arma ni la ropa que llevaban durante la noche de autos.

Carlota no recurre

A diferencia de su pareja, Carlota ha optado por no recurrir, según confirma su letrado.

Tanto en el caso de ella como en el de él, la juez apreció un importante riesgo de fuga. Especialmente teniendo en cuenta que todavía faltan por practicar una gran variedad de diligencias que podrían haberse visto afectadas si se hubiera decretado la libertad provisional de los detenidos.

Aunque en el caso de Carlota existe un arraigo con el que se trató de hacer ver que no había riesgo de que terminara huyendo de la Justicia, la magistrada creyó conveniente que esperara a la celebración del juicio en la cárcel de Zuera.

Descartó su ingreso en un centro psiquiátrico o que compareciera periódicamente como pedía su entonces abogada, dado que era plenamente capaz de discernir entre el bien y el mal y no presentaba signos de disgregación del pensamiento.

En el caso de Luis Carlos, el riesgo de fuga era mayor. El principal temor era que volviera a su Colombia natal, de ahí que lleve en prisión desde el pasado 13 de agosto.