Zaragoza
Publicada
Actualizada

La Fiscalía tiene absolutamente claro que Pablo A. M., de nacionalidad colombiana, investigado por el incendio de Las Peñas de Riglos (Huesca), fue quien aplicó fuego directo sobre unos matojos, descartando por completo que haya causas naturales.

Así lo probaría una fotografía obtenida de dos dispositivos intervenidos al investigado tras su detención, un iPhone 17 Pro y un Samsung Galaxy A36.

En ellos vieron cómo se difundió a través de grupos de WhatsApp una fotografía correspondiente a los instantes iniciales del incendio, tomada cuando el fuego llevaba escasos minutos de evolución.

Según las hipótesis de la investigación, esta pudo haber sido realizada por el propio investigado.

Según el informe judicial, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, las diligencias practicadas hasta la fecha permiten descartar un origen natural del incendio, con el grado de provisionalidad propio de esta fase procesal.

No consta la existencia de descargas atmosféricas en la zona durante los instantes del origen del fuego -el 10 de agosto, sobre las 10.50 horas- ni se han detectado incidencias en las infraestructuras eléctricas próximas.

Por el contrario, el último informe emitido por la UCOMA concluye como causa más probable del inicio del incendio la aplicación directa de una fuente de llama sobre combustible vegetal, hipótesis plenamente compatible, según el fiscal, con un origen intencional.

Asimismo, las grabaciones obtenidas por el Seprona sitúan al investigado exactamente en el punto posteriormente identificado por los informes periciales como origen del fuego, siendo la única persona presente en dicho lugar y en ese momento.

Según el fiscal, se trata de una circunstancia objetiva acreditada documentalmente y no de una mera inferencia derivada de indicios periféricos y que se ha reafirmado por el informe último de la UCOMA.

“Por otra parte, es relevante, que estuviese observando el fuego desde las letrinas portátiles, no mostrando estado de nerviosismo aparente, manteniéndose inactivo hasta la aparición de los dos compañeros”, añade el fiscal.

Su actitud durante el incendio

A ello, la Fiscalía cuestiona la actitud del investigado después de producirse el inicio del incendio. En las imágenes se observa que, a las 11.50 horas, aparece agachado en la zona donde posteriormente se determina el origen del fuego.

A las 11:51 horas es captado por otra cámara manipulando un teléfono móvil en la explanada próxima, si bien la primera llamada al encargado no se efectúa hasta las 11:53 horas, resultando fallida por falta de cobertura.

Para el fiscal resulta también relevante que el propio investigado reconociera en sede judicial conocer la ubicación de los extintores y los protocolos de actuación en caso de incendio, sin que llegara a utilizar los primeros ni activara de forma inmediata los segundos.

“Las explicaciones ofrecidas por el investigado presentan además contradicciones significativas con los elementos objetivos de la investigación”, apunta el fiscal.

La gravedad del incendio

En su informe, el fiscal reseña la “extraordinaria gravedad” del incendio, como una “severísima afección” al medio natural, con 15.000 hectáreas afectadas, la evacuación de numerosas localidades e, incluso, la vida de un militar de la UME.

“La magnitud de las consecuencias producidas excede de forma notoria la habitual en los supuestos ordinarios de incendio forestal, tanto por la extensión territorial afectada como por el riesgo efectivo generado para personas, bienes y recursos medioambientales de especial trascendencia”, incide el fiscal.