Hay diferencias que se explican solas. Este verano, mientras Aragón sufría la peor temporada de incendios de la historia, hubo quienes estuvieron donde tenían que estar: en los Puestos de Mando Avanzado, en los Cecopi, junto a los profesionales, coordinando medios y manteniendo contacto permanente con ayuntamientos y otras administraciones en aras a preservar las vidas de los vecinos desalojados.
Ahí estuvo el Gobierno de Aragón y, de manera especial, el consejero de Medio Ambiente, Luis Francisco Biendicho. Sobre el terreno, tomando decisiones, escuchando a quienes estaban combatiendo el fuego y afrontando una situación que exigía presencia y responsabilidad.
Y luego están quienes entienden la política de otra manera. Aquellos que durante julio y agosto no tuvieron ninguna responsabilidad en la gestión de las emergencias y disfrutaban de sus vacaciones, pero anhelaban la llegada de septiembre y el primer pleno de las Cortes para convertir los incendios en un nuevo espectáculo viral para sus redes sociales. Es el caso de CHA y Jorge Pueyo.
Por supuesto, la oposición debe fiscalizar. Es legítimo y necesario. Pero fiscalizar no significa aprovechar una tragedia para intentar construir un relato ficticio en el que todo sea culpa de los demás. Menos aún cuando era el Gobierno de PSOE y CHA el que ni siquiera tenía contratadas a las brigadas forestales los 12 meses del año. Ahora, con Vox en el Gobierno, los bomberos sí están contratados todo el año y se van a destinar 51 millones € más para reforzar los medios.
Resulta especialmente llamativo que las críticas lleguen de quienes se someten ante el fanatismo climático, pero después parecen olvidar algo tan básico como que nuestros montes necesitan ser gestionados. Durante ocho años, el Gobierno de izquierdas en Aragón se olvidó por completo de nuestros montes y del medio rural.
Los incendios no se combaten con consignas. Se combaten durante todo el año: limpiando montes, manteniendo cortafuegos y accesos, favoreciendo el aprovechamiento forestal y apoyando a agricultores y ganaderos que contribuyen a mantener vivo nuestro territorio.
Desde Vox queremos un Aragón que proteja el medio ambiente, sí, al mismo tiempo que se pueda vivir, trabajar y producir. La protección de nuestros montes no puede hacerse de espaldas al mundo rural ni convirtiendo cualquier actividad económica en sospechosa.
Porque cuando Aragón arde, lo que hace falta no son discursos preparados a posteriori. Hace falta implicarse, trabajar, coordinar y asumir responsabilidades. Esa es la diferencia.
