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Cada 18 de mayo, el mundo celebra el Día Internacional de los Museos. Miles de ciudades reivindican estos espacios como motores de conocimiento, identidad, turismo y desarrollo económico.

Y mientras tanto, en Teruel, ¿qué celebramos? ¿Décadas de retrasos, proyectos abandonados y edificios vacíos? ¿Millones invertidos para dejar morir iniciativas culturales capaces de transformar la ciudad y todas nuestras comarcas?

El problema de Teruel nunca ha sido la falta de patrimonio, ideas o potencial. El problema ha sido la ausencia de voluntad política y una visión muy limitada de lo que esta puede llegar a ser.

El ejemplo más evidente es el Museo Provincial de Teruel. Más de veinte años después de adquirir el Palacio del Marqués de Tosos para su necesaria ampliación, el proyecto sigue atrapado entre retrasos y modificaciones impuestas por el Ayuntamiento de Teruel.

El resultado final, un proyecto de museo menos accesible y con menor ambición museográfica que no sabemos cuándo se hará realidad y que ha elevado su coste final de los 9 millones de euros planteados inicialmente a más de 14 millones.

Pero quizá el caso más sangrante sea el frustrado Museo Nacional de Etnografía. Teruel estuvo a punto de albergar el primer museo nacional concebido en Aragón: un proyecto de vanguardia, con más de 90.000 piezas procedentes del Museo del Traje de Madrid y capacidad para situar a la ciudad en los grandes circuitos culturales europeos.

El edificio del Comandante Aguado podía haberse convertido en un gran polo de investigación, cultura y empleo cualificado. Sin embargo, la crisis sirvió de excusa al Partido Popular para dar carpetazo a este proyecto y, cuando años después parecía reactivarse, la Diputación volvió a descartarlo desviando los fondos estatales a la interminable ampliación del Museo Provincial.

Tampoco podemos olvidar el Museo de la Guerra Civil-Batalla de Teruel. Este Memorial de la Paz, inspirado en grandes modelos museísticos europeos, apostaba por una experiencia inmersiva y contemporánea capaz de convertir Teruel en un referente estatal sobre la Guerra Civil española.

Sin embargo, el PP de Emma Buj hizo todo lo posible por bloquear un proyecto impulsado por el anterior Gobierno de coalición: retrasó licencias e incluso promovió en paralelo un segundo museo municipal sobre el mismo tema, mucho más modesto y redundante. El resultado es un edificio prácticamente terminado, pero vacío y sin proyecto museográfico definitivo.

Fuera de la capital, la antigua estación de Caminreal-Fuentes Claras debía convertirse en una de las grandes sedes del Museo Aragonés del Ferrocarril. Tras invertir dos millones de euros en la recuperación del edificio, seguimos sin naves expositivas y sin una apuesta real por un proyecto que actualmente está en un limbo.

A esta lista se suma el Museo Manuel Pertegaz. Teruel tenía la oportunidad de homenajear a uno de los grandes nombres de la moda internacional del siglo XX y contaba, además, con la disposición de la familia a ceder gratuitamente centenares de piezas originales.

El proyecto, con sedes en Teruel y Olba, habría creado un circuito cultural especializado vinculado a la moda. También terminó olvidado por la dejadez política.

Después nos preguntamos por qué las personas más jóvenes dedicadas al arte, al estudio del patrimonio o las humanidades se marchan. ¿Qué oportunidades reales les ofrecemos? El gran error ha sido considerar la cultura como un gasto y no como una inversión estratégica.

Claro que Teruel debe apostar por la industria aeronáutica y aeroespacial. Pero es profundamente miope depender de una única vía de desarrollo. Los museos y equipamientos culturales generan turismo, atraen profesionales de la investigación de alta cualificación , diversifican la economía y revitalizan el tejido empresarial local. ¿Alguien preguntó a hoteles, hosteleros o comercios si querían renunciar a estos proyectos?

Resulta llamativo escuchar al PP turolense lamentar que la Agencia Espacial Española terminara en Sevilla. Y tenían razón: fue un error. Pero conviene recordar que ese mismo PP -el de Rajoy, Azcón y Emma Buj- ha dejado morir durante años proyectos culturales capaces de atraer visitantes, investigadores y empleo especializado.

Porque sí, Teruel necesita industria. Pero también ambición cultural, autoestima y dejar de resignarse a ser el territorio de “lo que pudo haber sido”. Quizá por eso, este Día Internacional de los Museos, en Teruel haya muy poco que celebrar.

Jorge Rodríguez, de CHA Teruel