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La educación pública aragonesa tiene dos fechas marcadas en el calendario: los próximos 19 y 20 de mayo vamos a la huelga. Los sindicatos de la escuela pública, las familias y las asociaciones de estudiantes nos unimos en un momento muy crítico para la educación pública. La concertación del Bachillerato ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Es un ataque frontal a la escuela pública y los valores que representa de igualdad, inclusión y calidad educativa. Este gobierno (en funciones, recordemos) sigue adelante en su intención de privatizar la educación y ha aprobado el concierto del Bachillerato para el próximo curso. Si no conseguimos pararlo, en la calle o en los tribunales, el próximo curso 1º de Bachillerato será concertado y el siguiente, toda la etapa de Bachillerato.

Llevamos meses con distintas movilizaciones, como paros, concentraciones y manifestaciones. Pero ahora hemos decidido dar un paso más y convocar todos juntos huelga en todas las etapas de la educación pública. Es una huelga histórica en un momento histórico. Dejamos de lado nuestras diferencias y nuestros matices, y vamos todos a una.

La última huelga en la educación aragonesa con la participación de todos los sindicatos fue hace catorce años, en mayo de 2012, cuando protestábamos contra los recortes educativos del Gobierno central. Ahora es nuestro gobierno autonómico el que está aprobando unas medidas contra la escuela pública que nos parecen inaceptables.

Recordemos lo más obvio. ¿Por qué estamos en contra de la concertación del Bachillerato? Primero, porque supone un agravio comparativo al desviar fondos públicos para la enseñanza privada concertada. Cuando esté plenamente implantado, el Bachillerato concertado puede tener un coste cercano a los 20 millones de euros.

La escuela pública tiene carencias muy importantes, tanto en infraestructuras como en personal docente y no docente. Ponemos ejemplos: calefacciones que no funcionan, aulas sin climatizar que alcanzan los 30 grados en primavera, goteras, tejados que se caen (hace unos días se cayó un falso techo en un aula vacía del colegio Sanz Ibáñez de las Fuentes), laboratorios y talleres sin los medios necesarios, falta de profesores de apoyo, de sustitutos para cubrir las bajas, de auxiliares, de técnicos…

Segundo, porque es innecesario. Hay unas 2.300 plazas de Bachillerato sin cubrir en la escuela pública aragonesa. Incluso los ocho centros que ya tienen concertada esta etapa no obligatoria (por convenios específicos antiguos) también tienen vacantes. El concierto generalizado del Bachillerato a partir del próximo curso provocará una disminución de alumnos en la red pública y, a medio plazo, esto afectará a una reducción del profesorado.

Tercero, porque hay serias dudas sobre la legalidad de esta medida, aprobada por un gobierno en funciones con unos presupuestos prorrogados. Desde CSIF ya presentamos un recurso contencioso administrativo contra la Orden de 27 de noviembre de 2025 por la que se convocaba el procedimiento para el acceso y modificación de los conciertos educativos para el curso 2026-2027.

Argumentamos que no existe la obligación jurídica de garantizar la gratuidad del Bachillerato, una etapa no obligatoria, y que esta medida compromete la eficiencia del gasto público. El Tribunal Superior de Justicia de Aragón admitió a trámite nuestro recurso y estamos pendientes de su resolución.

Posteriormente, tras la reciente publicación en el BOA de la modificación de la Orden de noviembre para permitir los nuevos conciertos de Bachillerato, hemos ampliado nuestro recurso. Además, todas las entidades convocantes de la huelga estamos preparando otro recurso conjunto.

Exigimos al Gobierno de Aragón lo que ya les pedimos a los partidos políticos en la campaña electoral. Además de la paralización de los conciertos de Bachillerato, reclamamos que el presupuesto de Educación sea al menos del 4% del PIB con el horizonte de aproximarnos al 7% al acabar la legislatura. Exigimos la dotación adecuada de recursos humanos y materiales para los centros.

Para garantizar la inclusión y la atención a la diversidad es imprescindible un aumento considerable de recursos. Hay que seguir mejorando las condiciones laborales y retributivas del personal. Es necesario un plan ambicioso de infraestructuras, que dignifique nuestros centros y los acondicione para la transformación climática que vivimos.

En los próximos días, continuamos con concentraciones en los centros previos a la huelga del 19 y 20 de mayo. Seguimos haciendo un llamamiento al Gobierno de Aragón a que se siente a negociar y retire su medida del concierto del Bachillerato. Y reiteramos: hace falta más dinero público para la educación pública.

Gema Tomás, presidenta de CSIF Educación Aragón