Con la llegada de Halloween, los disfraces y los sustos cobran protagonismo.
Sin embargo, hay miedos que van mucho más allá de estas fechas y que pueden tener consecuencias para la salud.
Uno de ellos es el miedo al dentista, que lleva a muchas personas a posponer sus revisiones por ansiedad, temor al dolor o malas experiencias anteriores.
Desde la Clínica Dental Sonrisalud Zaragoza, situada en la calle San Miguel número 45, explican que todavía atienden a pacientes que llevan meses o incluso años sin acudir a consulta por este motivo.
Una situación que puede agravar los problemas bucodentales y hacer que tratamientos que podrían haberse abordado a tiempo terminen siendo más complejos.
Según el Consejo General de Dentistas de España, alrededor del 15% de la población sufre odontofobia, un miedo intenso a acudir al dentista que puede llegar a condicionar el cuidado de la salud bucodental.
El origen de ese temor no siempre es el mismo. Algunos pacientes arrastran una experiencia negativa, mientras que otros tienen miedo a las agujas, al dolor, a los sonidos de los instrumentos o a perder el control durante el tratamiento.
"El problema no es tener miedo. El problema aparece cuando ese miedo hace que una persona deje de acudir al dentista y retrase una revisión hasta que existe dolor o el problema es mucho mayor", explican desde la clínica.
El primer paso: hablar del miedo con el dentista
Reconocer ese temor y comunicarlo al profesional desde el primer momento puede ayudar a afrontar la consulta de otra manera.
Conocer la situación del paciente permite adaptar el ritmo de la visita, explicar cada paso antes de realizarlo y hacer pausas cuando sea necesario.
El Consejo General de Dentistas también recomienda familiarizarse previamente con la clínica, comenzar con una primera toma de contacto sencilla y acordar una señal con el profesional para detener el tratamiento si el paciente lo necesita.
"Si tienes miedo al dentista, lo primero es decirlo. A partir de ahí podemos adaptar el ritmo de la consulta a cada persona", señalan desde Sonrisalud Zaragoza.
En este sentido, acudir al dentista no significa necesariamente comenzar un tratamiento desde el primer día.
Una primera visita puede servir para conocer al equipo, realizar una revisión, resolver dudas y valorar las distintas opciones antes de tomar una decisión.
Tecnología y atención personalizada
Los avances en odontología permiten planificar los tratamientos con mayor precisión y adaptarlos a las necesidades de cada paciente.
En Sonrisalud Zaragoza, la implantología y la ortodoncia son algunas de las áreas de trabajo de la clínica, que apuesta por el diagnóstico previo y la planificación individualizada de cada caso.
No obstante, cuando se trata de pacientes con miedo, la tecnología no es el único factor importante.
La comunicación y la confianza también desempeñan un papel fundamental para que la experiencia resulte más llevadera.
"La tecnología ayuda, pero en estos pacientes el trato humano es fundamental. Explicar, escuchar y respetar el ritmo de cada persona puede cambiar completamente su experiencia en el dentista", añaden desde el centro.
Coincidiendo con Halloween, Sonrisalud Zaragoza recuerda la importancia de no dejar que el miedo se convierta en un obstáculo para cuidar la salud bucodental.
Dar el primer paso, comunicar las preocupaciones y encontrar un equipo que se adapte a las necesidades de cada persona puede ser el comienzo de una relación más tranquila con el dentista.
