Actualmente, Aragón cuenta con 11 establecimientos termales repartidos por las tres provincias.
En Huesca se encuentran dos, ubicados en Vilas del Turbón y Panticosa; en Teruel hay tres, situados en Segura de Baños, Manzanera del Paraíso y Ariño, y en Zaragoza se concentran seis, Paracuellos de Jiloca, los balnearios de Alhama y Termas Pallarés, situados en Alhama de Aragón; y los establecimientos termales en Jaraba: el balneario de Sicilia, el de Serón y el de la Virgen. Este último cuenta con una actividad que se remonta a 1828 y dispone, además, de instalaciones reformadas y un lago termal natural.
Entre ellos destacan el Balneario de Panticosa, situado en pleno Pirineo, que destaca por su ubicación en el valle de Tena; los balnearios de Jaraba, que reúnen tres establecimientos termales en un entorno natural rodeado del río Mesa y sus aguas medicinales; y Alhama de Aragón, donde sus instalaciones termales han dado fama a la localidad.
Además, las Termas Pallarés cuentan con un lago termal “único en Europa" alimentado de manantiales subterráneos y con una temperatura cálida durante todo el año.
Aragón llegó a situarse entre las tres comunidades autónomas con mayor oferta de turismo de balneario de España, junto a Galicia y Cataluña.
Aguas diferenciadoras
La posición geográfica de Aragón y las características de su territorio hacen que las propiedades de sus aguas termales presenten unas características diferenciadoras.
En las zonas de alta montaña del Pirineo, las aguas se caracterizan por ser muy ligeras, bajas en residuos, y ricas en minerales, debido a su contacto con terrenos calizos y valles termales.
Esta diversidad es uno de los principales atractivos de los balnearios de la Comunidad y ha convertido el territorio en un referente para el turismo de balneario.
Qué ofrecen los Balnearios de Aragón
Los balnearios de Aragón cuentan con distintas ofertas para quienes buscan bienestar y unas horas de relajación.
Entre ellas, se pueden encontrar espacios termales amplios donde disfrutar de las propiedades de sus aguas.
Al situarse en lugares emblemáticos, especialmente en zonas de montaña, muchos de estos establecimientos también se convierten en una opción atractiva para celebrar bodas e incluso eventos corporativos.
Las propiedades de las aguas también se aprovechan para la cosmética. Por eso, algunos balnearios disponen de cremas u otros productos elaborados con aguas termales, como la línea de cosmética de Termas de Tiberio, en el Balneario de Panticosa.
Además, los balnearios pueden disfrutarse durante todo el año y ofrecen diferentes actividades según la época.
Durante los meses de verano, la ubicación permite combinar la estancia con actividades al aire libre y el turismo de naturaleza, mientras que en invierno, el paisaje cubierto de nieve aporta otro atractivo a estos establecimientos, especialmente durante las fechas navideñas, cuando el paisaje ofrece un valor añadido.
El Balneario de Panticosa acoge un gran número de visitantes durante el año.
Impacto en el medio rural
Los balnearios, normalmente, se encuentran en municipios que tienen con poca población.
Localidades como Panticosa o Alhama de Aragón, por ejemplo, apenas llegan a 1.000 habitantes, y reciben visitantes atraídos por la oferta termal.
Por eso, estos centros termales ayudan, en parte, a fomentar el empleo y la actividad económica en las localidades con poca población y, en consecuencia, atraen el turismo a los entornos rurales.
Gracias a esta oferta termal, muchos locales y comercios reciben visitantes, lo que también contribuye a generar dinamismo económico en el territorio.
Los balnearios forman así parte de la riqueza natural de Aragón.
Las características de sus aguas termales y la posición territorial combinan con una oferta orientada al descanso y al bienestar.
Esta propuesta permite descubrir diferentes rincones de la Comunidad y, al mismo tiempo, contribuye a mantener una actividad económica activa en los municipios donde están asentados.
