Zaragoza
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El verano no solo trae consigo el implacable latido del calor, sino también un silencio inquietante en los talleres y un goteo interminable de llamadas sin respuesta: el de los oficios esenciales que sostienen nuestras casas y ciudades.

Electricistas, fontaneros, carpinteros y albañiles -artesanos sin los que una fuga de agua o un cortocircuito se convierten en tragedias domésticas- ven cómo sus agendas, ya de por sí abarrotadas, se tensan aún más entre julio y agosto, cuando las vacaciones y los ajustes de plantilla dejan al sector con menos manos de las que la demanda requiere.

Cristian Lafuente es electricista con 28 años de experiencia, y asume cada verano teniendo que organizar su agenda a la plantilla disponible en cada momento.

“Es cuestión de organizarse, dar vacaciones a los empleados cuando las solicitan, y no coger muchos trabajos grandes hasta la vuelta de vacaciones”, cuenta.

En la electricidad, Cristian reconoce que este problema se prolonga por todo el año, y es que cada vez es más difícil encontrar gente para trabajar.

“Según se han ido jubilando generaciones anteriores y tú vas creciendo como profesional y teniendo más trabajo, te das cuenta de que intentas contratar a alguien y no puedes. Tendrías que ir a buscar a gente que ya trabaja en otra empresa”, expone.

En su caso, cuenta con 4 trabajadores, apenas tiene capacidad para abarcar más y no encuentra a más personal para poder contratar.

“Hay que aplazar algunos trabajos hasta septiembre, aunque la falta de personal es algo que se extiende durante todo el año. Hasta mitad de octubre yo no tengo ni un hueco”, afirma Cristian Lafuente.

Un problema que, a su juicio, tiene su origen años atrás, cuando estaba mal visto socialmente estudiar una FP. Además, lamenta que no haya ayudas para la formación.

“No hay ayudas para dar oportunidad a los chicos jóvenes que empiezan y no tienen nada de experiencia. Tienes que pagar Seguridad Social y nómina de alguien que no te va a dar rendimiento durante, quizá, un año hasta que lo tengas formado. Es mucha inversión para contratar a un trabajador durante 8 años”, añade.