KamBIO, compañía participada por Valoriza y Kira Ventures, que desarrolla, construye y opera plantas de biometano, prevé invertir más de 160 millones de euros en Aragón para impulsar nuevas plantas de biometano y proyectos vinculados al desarrollo rural.
Cada instalación tendrá capacidad para abastecer con gas verde a unas 12.000 personas, evitar la emisión de más de 200.000 toneladas de CO₂ al año y generar cerca de 100.000 toneladas de fertilizante orgánico de proximidad para uso agrícola.
Estos proyectos contribuirán a reforzar la competitividad de agricultores y ganaderos aragoneses mediante un modelo de economía circular que transforma residuos agroganaderos en energía renovable y que devuelve un fertilizante orgánico de proximidad aplicable a la agricultura local. Además, el modelo permitirá ofrecer una solución profesionalizada y estable para la gestión de residuos orgánicos del sector primario.
La fortaleza de Aragón
Desde KamBIO recuerdan que el desarrollo del biometano en Europa se ha consolidado como una solución energética y medioambiental plenamente madura, impulsada además por las políticas europeas de autonomía energética y descarbonización. En este contexto, Aragón reúne condiciones especialmente favorables para liderar el desarrollo de esta energía renovable gracias a la fortaleza de su sector agroganadero, su capacidad industrial y su compromiso histórico con las energías limpias.
"Las actuales plantas de biometano poco tienen que ver con algunas instalaciones desarrolladas hace décadas. La tecnología ha evolucionado de forma radical y hoy hablamos de infraestructuras altamente tecnificadas, monitorizadas permanentemente y sometidas a controles industriales muy exigentes", explican desde la compañía.
Los proyectos desarrollados por KamBIO estarán diseñados con sistemas de última generación orientados al máximo control ambiental y operativo. La producción de biometano requiere obtener un gas de elevada pureza para su inyección en la red energética, lo que obliga a incorporar procesos avanzados de filtrado, tratamiento y hermeticidad. Además, contribuirán a dinamizar la economía local mediante la generación de empleo local estable y actividad industrial vinculada al entorno rural.
Hasta 50 puestos de trabajo
"Cada uno de los proyectos generará hasta 50 puestos de trabajo directos e indirectos de larga duración, lo que contribuye a fijar población y generar riqueza en el territorio", destacan desde KamBIO.
Además, las plantas contarán con sistemas cerrados de recepción y tratamiento de residuos, control de emisiones y monitorización continua las 24 horas del día. También destacan las naves de descarga cerradas con presión negativa para evitar la salida de aire y olores, sistemas avanzados de tratamiento del gas y una gestión tecnificada del digestato —el subproducto utilizado como fertilizante orgánico— para garantizar su aprovechamiento agrícola en condiciones controladas.
Asimismo, estarán sometidas a inspecciones periódicas y protocolos de supervisión técnica para verificar el correcto funcionamiento de todos los sistemas durante décadas, poniendo de manifiesto que el compromiso con el territorio es a largo plazo.
La tecnología actual permite transformar residuos agroganaderos en energía renovable mediante procesos cerrados y controlados, impulsando un modelo de economía circular que contribuye a profesionalizar la gestión de residuos orgánicos y generar fertilizantes de proximidad. Esto permite reforzar la competitividad de agricultores y ganaderos aragoneses, reduciendo además la dependencia de productos importados y favoreciendo un mayor aprovechamiento de los recursos del territorio.
KamBIO defiende un modelo de transición energética vinculado al territorio, basado en la innovación, la sostenibilidad y la colaboración con el sector primario y los municipios.
