A 42 grados, la obra deja de parecer un lugar de trabajo y se convierte en una prueba de resistencia. Bajo un sol que cae sin tregua sobre el cemento, entre cascos, chalecos y herramientas que también arden, los obreros y albañiles siguen levantando muros mientras el calor les obliga a medir cada gesto, como si el cuerpo tuviera que negociar minuto a minuto con el verano más duro.
Los trabajadores cuentan con distintos protocolos que se activan cuando hay alertas por altas temperaturas.
Sin embargo, hay sectores que demandan que se permita ampliar los horarios habilitados para trabajar en una obra. En Zaragoza, la ordenanza del ruido no permite iniciar las labores antes de las 8:00 para facilitar el descanso de los vecinos, algo que desde ámbitos de la construcción piden flexibilizar.
“Estas olas de calor las pasaríamos mejor si trabajáramos de 6.00 a 14.00, ya que solo tendríamos una hora de calor fuerte, que se podría superar actuando en zonas de sombra. Se podría hacer bien”, expone Manolo Grande, albañil y exresponsable de la Federación de Construcción de UGT en Aragón.
En concreto, se pide que esta flexibilización pueda ser solo temporal, como, por ejemplo, limitado a los meses de julio y agosto, o incluso únicamente a los días de más altas temperaturas.
“Hay ayuntamientos donde existen protocolos para trabajar desde las 6.00. Podría ser únicamente para los días de alerta roja o amarilla, un espacio temporal en verano… No se hace por una decisión política”, añade Manolo Grande.
Esta situación viene regulada por la ordenanza del ruido, que busca garantizar el descanso de los vecinos. Desde el Ayuntamiento de Zaragoza explican que este Gobierno, como los anteriores, “siempre han primado el derecho al descanso de los vecinos” frente al interés de un constructor a acabar su obra.
Las obras públicas, las municipales, que sí tienen un interés público, y que además están bajo control municipal, sí pueden empezar sus jornadas un poco antes en olas de calor.
“Los derechos laborales y la vigilancia de la salud de los trabajadores es una obligación y un deber del promotor de la obra. El Ayuntamiento así lo hace con sus trabajadores y así lo exige con los trabajadores de empresas que trabajan en obras municipales”, exponen fuentes municipales.
Ante ello, desde el Ayuntamiento se ratifican en que se seguirá dando prioridad al descanso vecinal, y que no se dará vía libre a “saltarse” la ordenanza municipal del ruido.
De este modo, la solución pasa por cumplir los protocolos, que incluyen medidas como trabajar por tiempos de 20 minutos y otros 5 de descanso en zonas con sombra, con abundante hidratación.
“Está todo inventado. El problema es el horario de trabajo. Se trabaja muy bien hasta las 13.00 horas con 32 grados. Todo viene a partir de las 14.00 horas, cuando sube de 35 grados. Si nos dejaran enganchar antes, a esa hora nos hemos ido”, expone Manolo Grande.
