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Hostelería y Turismo de Aragón alerta de que la reducción de velocidad en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, solicitada por Renfe, Iryo y Ouigo y aprobada por Adif, con el consiguiente aumento de al menos 25 minutos en los tiempos de viaje, está generando un impacto directo en la conectividad del territorio y en la actividad turística y económica asociada a este eje estratégico.

La situación actual responde a un escenario de inspecciones reforzadas, limitaciones temporales de velocidad y ajustes operativos solicitados por las operadoras ferroviarias tras diversos incidentes en la red de alta velocidad.

Tiene el objetivo de garantizar absolutamente la seguridad de los viajeros y evitar accidentes como los registrados recientemente, entre ellos uno especialmente trágico con 45 víctimas mortales y más de 100 heridos provocado por el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Córdoba, la peor tragedia ferroviaria de la última década en España.

La rebaja en la velocidad media de los trenes, solicitada por las operadoras y autorizada por la gestora de la infraestructura, se suma a la supresión de servicios en primeras y últimas horas del día, lo que reduce la oferta disponible y dificulta la planificación de desplazamientos por motivos profesionales, turísticos y de eventos.

La Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Aragón (CEHTA) recuerda que nuestro territorio aspira a consolidarse como un hub de conexión en el turismo internacional, gracias a su posición estratégica entre Madrid y Barcelona y a su capacidad para atraer visitantes que combinan estancias en varios destinos.

Este objetivo se ve seriamente comprometido cuando el principal eje ferroviario del país pierde fiabilidad, encarece tiempos y resta potencial al uso del tren como medio preferente.

El impacto de estas malas conexiones

En este contexto, los empresarios del sector subrayan la importancia de avanzar en la conexión con el corredor sur, que une Aragón con Andalucía, y con el del Mediterráneo, que conecta con Levante, ambos clave para vertebrar los flujos turísticos y de negocios.

La falta de una conexión ferroviaria eficiente con esa infraestructura limita la competitividad de Aragón y la capacidad de captar turistas y profesionales, así como favorecer viajes y encuentros desde otros mercados.

Los empresarios del sector turístico en Zaragoza y provincia insisten en que el turismo de congresos y reuniones es uno de los más perjudicados, ya que cada evento genera un elevado volumen de pernoctaciones, restauración y consumo en destino. Cualquier merma en accesibilidad tiene un efecto directo sobre la captación y la fidelización de estos encuentros.

CEHTA advierte, además, de un descenso en el consumo asociado al viajero ferroviario, especialmente en servicios de comidas, cenas y alojamientos de corta estancia. Asimismo, se pone el foco en el freno que esta situación supone para la desestacionalización del turismo, al dificultar la llegada de visitantes en temporada media y baja.

El sector también observa con gran preocupación la huelga de maquinistas anunciada que coincide con la celebración de FIMA, la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola, uno de los eventos más relevantes de Aragón en el plano internacional.

Esta cita reúne en sus últimas ediciones a más de 167.000 visitantes y 1.200 expositores de alrededor de 35 países, generando un impacto económico superior a 420 millones de euros, especialmente en alojamiento, restauración y servicios asociados.

La reducción de conectividad por las limitaciones del AVE Madrid-Barcelona, sumada a las movilizaciones de los maquinistas en un momento crítico, no solo afecta la logística de asistentes y expositores, sino que también puede dañar la imagen y la reputación de nuestra marca territorio, comprometiendo la percepción de Zaragoza y Aragón como destino fiable y competitivo para eventos internacionales.

La Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Aragón subraya que la seguridad debe ser una prioridad absoluta, y, en este marco, reclama al Ministerio de Transportes, a Adif y a las operadoras una hoja de ruta clara, con plazos definidos, celeridad en las obras de mantenimiento y supervisión y comunicación transparente, que permita recuperar cuanto antes la confianza de los viajeros y la competitividad del corredor.