En Aragón, las grúas vuelven a asomar en el horizonte como promesas de futuro, pero falta quien las haga girar. La economía aragonesa se prepara para un ciclo de expansión sin precedentes, con grandes proyectos empresariales a punto de levantar sus cimientos, mientras el sector de la construcción busca, casi desesperado, a los albañiles y obreros que puedan hacerlo posible.
Y es que el 2026 que acaba de comenzar apunta a ser un año clave para la transformación de Aragón que se ha venido planeando en los últimos tiempos. Durante los próximos meses, se espera que multitud de obras y nuevas construcciones den el pistoletazo de salida o tomen impulso para ponerse en funcionamiento lo antes posible.
Una de las más significativas será la gigafactoría de Stellantis y CATL. Con los primeros movimientos de tierra ya realizados y la primera piedra colocada, ambas empresas pretenden avanzar con los trabajos para comenzar la producción de baterías lo antes posible.
También se espera que 2026 sea un importante año en el desarrollo de los centros de datos en el territorio aragonés. Amazon Web Services ya está desarrollando la segunda fase de su gran ampliación, Microsoft planea comenzar la construcción de su campus en Villamayor a finales de año y Brenbos y ACS -la constructora de Florentino Pérez- comience la construcción de sus instalaciones en La Puebla de Alfindén.
Todo ello mientras continúan las obras de La Nueva Romareda, la restauración del río Huerva, la adecuación de la Torre del Agua, la telecabina Benasque-Cerler, la unión de Astún y Candanchú, el complejo alimentario de BonÀrea en Épila o los hospitales de Alcañiz y Teruel. Además, se añaden las nuevas viviendas que se quieran levantar, obras en calles y otros trabajos que llenan menos titulares.
Es, en concreto, un momento “crítico” para la construcción, que podría llegar a requerir hasta 40.000 trabajadores en los próximos 8 o 10 años, según las previsiones que manejan desde la Fundación Laboral de la Construcción.
“Lógicamente no van a ser 40.000 personas simultáneamente, pero, para darnos una idea de la dimensión, estas son las que actualmente tenemos en Aragón ahora mismo en alta en el sector de la construcción. No sería duplicar, pero sería un incremento bastante considerable”, apunta el gerente de la Fundación Laboral de la Construcción, Ignacio Pamplona.
Serán necesarios todo tipo de perfiles, desde peones de construcción y albañiles, hasta electricistas y fontaneros.
“Hay mucha dificultad para encontrar mano de obra. Es un sector que nunca ha sido atractivo para las personas de dedicarse, salvo los que por traición familiar o tuvieran alguna persona cercana que se dedicara al sector y que ha sido más habitual, pero cuesta bastante encontrar personas, jóvenes sobre todo”, subraya Pamplona.
Para ello, desde la Fundación Laboral de la Construcción se afanan en intentar formar a jóvenes para que se adentren en un sector del que saben que no es demasiado atractivo, pero que es necesario para que la economía funcione adecuadamente y continúe su expansión.
En Aragón cuentan con dos centros de formación, en Villanueva de Gállego y Huesca, con distintos grados básicos, medios y superiores de FP, además de impartir certificados de profesionalidad. Cada año pueden ayudar a unos 400 o 500 desempleados a incorporarse al mercado laboral, si bien se necesitan muchos más.
“No es suficiente. No puedes enseñar un oficio en tres meses. Es el inicio para poder incorporarse al mercado y que luego sigan formándose o sigan cogiendo experiencia para poder encauzarse también en esta línea”, ha reconocido.
