Patricia Giménez
Zaragoza
Publicada

Aarón Palacio puso en pie los tendidos de La Misericordia desde el recibo capotero a su primero, al que saludó de rodillas sobre el albero con lances templados que despertaron la emoción de la afición zaragozana. Durante el tercio de varas, Manuel Quinta cayó al suelo en el primer puyazo. Ya en banderillas, Juan Sierra y Sánchez Araujo se desmonteraron tras sus respectivas actuaciones. El aragonés brindó la muerte del astado al doctor Val-Carreres, gesto que provocó una emotiva ovación de toda la plaza. Con la muleta, Palacio inició su labor por el pitón derecho, dejando muestras de su disposición y entrega. Concluyó la faena con la franela a la espalda, antes de que el desacierto con los aceros emborronase su actuación. Dejó una media estocada y necesitó hacer uso del descabello. Silencio.

Pero fue ante el sexto cuando Aarón Palacio hizo vibrar de verdad a La Misericordia. Se fue a portagayola y, de rodillas, dibujó un recibo capotero de enorme emoción, con lances templados que desataron la locura en los tendidos. Por chicuelinas llevó al de Olga Jiménez hasta el caballo y, ya con la muleta, comenzó de rodillas por naturales, antes de adueñarse de los medios. Al compás de un solo de trompeta, el aragonés fue construyendo una faena de gusto, clase y temple, ligando derechazos que levantaron al público de sus asientos. Hubo profundidad en los muletazos y una firmeza que se mantuvo hasta los últimos compases de la lidia. Palacio se metió entre los pitones para dejar unos ajustadísimos muletazos, rematados con un desplante en el que el astado estuvo a punto de levantarlo por los aires. Todo quedó en un susto. Cerró su actuación con un estocadón que puso el broche a una faena de enorme entrega y personalidad.

Sebastián Castella dejó buenos lances de recibo con el capote ante un ejemplar de Hermanos García Jiménez. Tras un tercio de varas en el que el astado, marcado con el guarismo del 1, hizo gala de su fuerza, Aarón Palacio firmó un quite de extraordinaria belleza. En banderillas, Chacón se desmonteró tras ejecutar dos magníficos pares. Ya con la muleta, el francés alcanzó los momentos de mayor rotundidad de su actuación, cuajando una faena de gran dimensión por ambos pitones. Castella toreó con firmeza y temple, logrando arrancar las ovaciones de unos tendidos entregados a su labor. Sonó un aviso antes de que enterrase una estocada entera que puso el broche a su actuación. Oreja.

Con derechazos templados comenzó Castella la faena al segundo de su lote, un astado que no terminó de embestir con limpieza y que dificultó la continuidad del trasteo. El francés trató de imponerse a las condiciones del animal, al que logró arrancarle algunos muletazos en los medios, poniendo de su parte cuanto le faltaba al toro. Alargó la faena en busca de una embestida que nunca terminó de llegar, dejando en los últimos compases dos derechazos de mayor temple y despaciosidad. Con el aviso ya sonando, tomó los aceros y dejó una estocada entera.

Morante de la Puebla recibió al primer sobrero de la tarde, perteneciente a la ganadería de Domingo Hernández. Un toro que presentó mayores dificultades por el pitón izquierdo que por el derecho, aunque tampoco por este último ofreció condiciones propicias para el lucimiento. El sevillano trató de encontrar el ritmo de una embestida deslucida y consiguió arrancarle algunos naturales de buen trazo, sin que la faena alcanzase mayor vuelo ante la falta de entrega y transmisión del astado. El de La Puebla marró en repetidas ocasiones con los aceros antes de dejar una media estocada. Silencio.

Mejor comienzo tuvo Morante ante el segundo de su lote, un ejemplar de Hermanos García Jiménez, de divisa rosa y azul, con el que dejó muletazos de buen gusto por el pitón derecho. El sevillano encontró en los primeros compases algunas embestidas que le permitieron dibujar pasajes de su particular concepto del toreo. Sin embargo, el animal fue perdiendo recorrido y entrega conforme avanzaba la faena, apagando las posibilidades de una labor que había comenzado con mayor interés. Morante trató de mantener el pulso del trasteo, pero el astado terminó por venirse a menos. Cerró su actuación con la espada.

FICHA DEL FESTEJO:

Zaragoza. Viernes 16 de octubre de 2026. Quinta de la Feria del Pilar.

Entrada: Lleno de «No hay billetes».

Toros de Domingo Hernández (1º bis), Hnos. García Jiménez y Olga Jiménez (6º). El primero lidiado como sobrero. Desiguales de presentación, con cierta clase el tercero. El mejor el sexto, de buen juego. En general, faltos de fuerza y fondo.

Noticias taurinas diarias

  • Morante de la Puebla, silencio tras aviso y ovación con saludos.
  • Sebastián Castella, oreja tras aviso y vuelta al ruedo tras petición y aviso.
  • Aarón Palacio, silencio tras aviso y dos orejas.

Incidencias: Sonó el Himno de España tras el paseíllo. Saludaron José Chacón y Alberto Zayas tras parear al segundo. Sánchez Araujo y Juan Sierra hicieron lo propio en el tercero.