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La moda aragonesa vive esta semana uno de sus grandes momentos.

La octava edición de la Aragón Fashion Week se celebra estos días en la capital aragonesa.

Conferencias, exposiciones y desfiles están siendo protagonistas en diferentes espacios como el Palacio de Congresos, o el Xplora de Ibercaja para hablar y debatir sobre la industria textil en la comunidad bajo el lema "Más que moda".

Entre los protagonistas de esta edición está Mariano García Perales, cuarta generación de una familia vinculada al mundo textil desde hace 117 años y fundador de 'Protocolo', firma referente en la moda masculina de ceremonia.

Desde EL ESPAÑOL de Aragón hemos tenido el placer de conversar con Mariano sobre una trayectoria tan interesante como sorprendente, marcada por el encuentro entre tradición e innovación y por una manera de entender la profesión en la que la ética, la profesionalidad, la cercanía y la humanidad ocupan un lugar esencial.

Una filosofía que también traslada a su relación con el cliente. Para él, la moda no consiste simplemente en vender una prenda, sino en asesorar, acompañar y conseguir que cada persona encuentre una propuesta que respete y realce su personalidad.

Aragonés por raíces y por compromiso, el diseñador compagina su actividad empresarial y creativa con su implicación en el impulso de la industria textil de la comunidad.

La empresa familiar comenzó en Tierga y posteriormente dio el salto a Zaragoza. ¿Qué importancia tienen sus raíces aragonesas en su manera de entender y vivir la moda?

Para mí, las raíces aragonesas no son simplemente un dato de nuestra biografía, sino la columna vertebral de nuestra manera de entender y vivir la moda.

La historia de nuestra saga familiar comenzó con el oficio de mi abuelo en Tierga y continuó en Zaragoza, en 1908, con la tienda que fundó en el Coso.

Hoy, cuatro generaciones después y tras más de un siglo de dedicación al mundo textil, esa identidad aragonesa permanece intacta: sigue siendo el compás que guía cada paso que damos y la esencia que inspira nuestra forma de hacer las cosas.

Tener raíces aragonesas significa, para mí, asumir también un compromiso activo con mi comunidad. Por eso, desde hace años, colaboro de forma altruista en el comité de la Federación de Industrias Textiles y de la Confección de Aragón (FITCA), contribuyendo a impulsar y fortalecer la industria textil local.

Es mi manera de devolver a Aragón una parte de todo lo que sus raíces han significado para nuestra historia y de seguir trabajando por el futuro de un sector que forma parte de nuestra identidad.

A lo largo de cuatro generaciones, la familia ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su identidad. ¿Cuál cree que ha sido la clave para mantener viva esa tradición durante tantos años?

Para mantener viva una tradición durante 117 años y a lo largo de cuatro generaciones, creo que la clave fundamental ha sido saber evolucionar sin traicionar lo que somos. Adaptarnos a cada época sin perder de vista aquello que nos define.

En ese camino, hay varios principios que para mí son irrenunciables, creer en lo que hacemos y apostar con seguridad por la innovación creativa; entender el trabajo en equipo como una pieza esencial; mantener una capacidad constante de reinvención estratégica; y, sobre todo, ser fieles a unos valores humanos y éticos que han acompañado a nuestra familia y a nuestra empresa desde el principio.

En su caso, ¿recuerda cuál fue la primera prenda que diseñó o aquel momento en el que pensó que quería dedicarse al mundo de la moda?

Más que una primera prenda concreta, mi punto de inflexión llegó cuando comprendí que necesitaba independencia creativa para desarrollar mi propia visión.

Tras licenciarme en Derecho, me incorporé al negocio textil familiar en Zaragoza y pronto emprendí proyectos propios, entre ellos 'Tenorio', donde trabajé con algunos de los mejores fabricantes y creadores españoles de la época. Aquella experiencia me permitió conocer profundamente la moda, el patronaje y las tendencias.

Con el tiempo entendí que, para seguir evolucionando, necesitaba dejar de depender de las propuestas de otros y crear mis propios modelos. De ahí surgió una idea sencilla: si existían tiendas especializadas en novia, ¿por qué no crear una dedicada al novio y al padrino?

Así, en 1991 nació 'Protocolo' en Zaragoza, la primera tienda especializada en ceremonia de caballero y novios en España, con una colección integral diseñada específicamente para la firma.

¿Qué diferencia encuentra entre diseñar una prenda de moda y diseñar una prenda pensada para un momento tan especial como una boda o una ceremonia?

Para mí, la moda de ceremonia es un mundo diferente, aunque en el fondo siga siendo moda. La diferencia está en que acompañamos a una persona en un momento verdaderamente especial y único de su vida.

Es también una experiencia de familia y celebración. El novio rara vez viene solo: le acompañan su madre, su hermana, la novia o algún familiar, y la elección del traje se convierte en un momento compartido.

Pero, sobre todo, nuestro trabajo consiste en asesorar sin disfrazar. Se trata de ayudar a cada novio a encontrar su mejor versión sin que pierda su esencia. Para mí, una venta está bien hecha cuando se mira al espejo y puede decir de corazón: "¿Sabes qué? Me encuentro guapo".

En la moda masculina, ¿qué elementos considera imprescindibles para conseguir que una prenda sea elegante y, al mismo tiempo, tenga personalidad?

Para mí, los complementos son el elemento indispensable para aportar elegancia y personalidad a la prenda masculina. Siempre digo: "No hay trajes bonitos ni feos; lo que hay son chalecos y corbatas bonitas o feas". Son los detalles los que dan carácter y terminan definiendo el conjunto".

¿Qué supone para usted participar como diseñador en la octava edición de Aragón Fashion Week?

Para mí, participar como diseñador en esta octava edición de Aragón Fashion Week supone un auténtico honor, una gran responsabilidad y una ilusión renovada.

Es, sobre todo, el fruto de muchos años de trabajo en equipo por nuestra tierra. Desde hace años formo parte del comité de FITCA, junto a un grupo de personas que trabajan de manera altruista para impulsar la industria textil, el comercio y el talento aragonés.

Esta pasarela es el resultado de ese esfuerzo colectivo y de la colaboración entre FITCA, la DGA y el Ayuntamiento de Zaragoza para dar visibilidad y proyección a nuestra moda.

También creo firmemente en una moda accesible y cercana, que salga a la calle y llegue a todos. Mi deseo es que la moda aragonesa pueda ocupar nuestras grandes arterias comerciales y que cualquier ciudadano pueda disfrutar de ella.

Quiero que nuestra propuesta transmita honradez, cercanía, ilusión y, sobre todo, orgullo de nuestras raíces aragonesas.

Además, esta edición tiene para nosotros un significado especial, celebramos 35 años de historia con la colección "Sí, quiero" y con una exposición en Mobility City que recorre la evolución del traje de novio en España desde que abrimos nuestra primera tienda especializada en Zaragoza, en 1991.

¿Qué le gustaría que descubriera el público de Aragón Fashion Week a través de su propuesta?

Lo que me gustaría que el público descubra al ver nuestra propuesta es, sobre todo, la honradez y la ilusión que ponemos en nuestro oficio y en cada prenda que creamos. Que perciban también la cercanía humana que define nuestra forma de trabajar y nuestro orgullo de ser aragoneses.

Y, por encima de todo, quiero reivindicar que la moda es algo vivo y pertenece a todos. Siempre he defendido una moda cercana, abierta y accesible, que pueda disfrutarse libremente en nuestras calles y que llegue a todo el mundo, al pueblo llano.

¿Qué cree que aporta un evento como Aragón Fashion Week al panorama de la moda aragonesa y a la proyección de sus diseñadores?

La Aragón Fashion Week aporta a la moda aragonesa algo fundamental, visibilidad y proyección nacional. La presencia de profesionales de la industria, medios de comunicación y programas especializados permite mostrar fuera de nuestra tierra la creatividad y el talento que tenemos en Aragón.

Pero, sobre todo, este evento representa el valor del esfuerzo colectivo y el compromiso con nuestra industria textil. Es una gran oportunidad para apoyar al comercio local, respaldar a nuestros creadores y demostrar la calidad y la fuerza de un sector que forma parte de la identidad de Aragón.

En una época marcada por la rapidez, la producción masiva y el consumo inmediato, ¿cómo se puede conservar el valor de la confección y del trabajo artesanal?

Estoy convencido de que todo lo artesanal y manual no desaparecerá nunca. La historia de la moda está llena de grandes hitos de la confección y la artesanía que han perdurado porque el valor de lo hecho a mano sigue siendo insustituible.

El reto está en saber adaptar ese saber hacer tradicional a la vida actual. Para mí, la sastrería moderna consiste en encontrar el equilibrio entre elegancia y comodidad, con cortes más relajados y tejidos suaves y sostenibles.

Esa combinación entre tradición, innovación y confort es la que permite que la artesanía siga plenamente viva y conserve su valor.

Y para terminar, ¿qué mensaje le daría a los jóvenes diseñadores aragoneses que están comenzando ahora su camino en la moda?

Habiendo formado parte del comité de selección de los seis finalistas del certamen de jóvenes diseñadores, mi principal consejo es que nunca pierdan la ilusión, que crean firmemente en sí mismos y en el valor del esfuerzo diario.

Tener formación en diseño o patronaje es importante, pero abrirse camino en esta profesión requiere constancia, trabajo y, sobre todo, no dejarse vencer por el desánimo.

En Aragón tenemos una juventud con muchísimo talento y grandes ideas. Nuestra responsabilidad es apoyarla, animarla y ayudarla a crecer para que pueda desarrollar todo su potencial, tanto en la moda como en la vida.