Clara Sánchez, escritora y académica de la Lengua, estuvo ayer en Zaragoza inaugurando una nueva edición del ciclo Martes de Libros de Fundación Ibercaja, en conversación con Ricardo Lladosa.
La escritora publica Lo inexplicable, su decimoséptima novela, en la que aborda la muerte, la soledad, el paso del tiempo y la reencarnación desde una perspectiva que busca abrir nuevas preguntas al lector.
Se trata de una novela inquietante, en la que combina suspense psicológico y realismo sobrenatural para construir una historia adictiva sobre la reencarnación.
Lo inexplicable cuenta la historia de Alicia una niñera que empieza siguiendo los pasos aparentemente caprichosos de Rafael, un bebé con un destello en la mirada que no parece del todo suya; y acaba descubriendo que detrás de su obsesión por una casa, se esconde la historia de Hugo, un adolescente encontrado muerto en un vertedero.
Muerte, memoria y reencarnación se entrelazan en este thriller adictivo. Durante su visita a Zaragoza, desde El Español de Aragón hemos podido hablar con la autora.
Lo inexplicable está teniendo una buena acogida entre los lectores. ¿Qué le están trasladando?
Estoy encantada porque está gustando muchísimo. Toda la recepción que estoy recibiendo es muy buena, sobre todo porque plantea cuestiones y temas de fondo de la vida que los lectores han visto, según me dicen, desde otro ángulo. La muerte, la felicidad, la familia...
Los han visto de una forma menos dramática de como los abordamos en la vida cotidiana, con más esperanza, pero también de una manera más realista.
En nuestra vida cotidiana estamos muy atenazados por el día a día. Sobrevivimos dentro de la charca y no tenemos perspectiva para analizar sentimientos y emociones que nos aprisionan. Sin embargo, leyendo la novela, en la que todo se plantea desde otros ángulos, se han sentido más reconfortados y, sobre todo, con más capacidad e intención de análisis.
Además, la novela se publicó un año antes en Italia y allí también tuvo una recepción parecida. Me ha hecho ilusión comprobar que lo que planteo ha sido comprendido por gente de dos culturas diferentes.
Uno de los temas centrales es la reencarnación, que aparece incluso como algo liberador. Lo presenta como una forma de escapar de las limitaciones del tiempo
Completamente. El tiempo es una limitación porque nos sentimos angustiados por él, nos sentimos aprisionados. Nuestra vida es muy breve; realmente no nos da tiempo a hacer nada. El que más vive en este mundo, se han contabilizado 120 años, y 120 años no es nada.
Nos angustia que todo lo que tenemos que hacer tengamos que hacerlo en tan poco tiempo. Eso nos coarta muchísimo y nos produce mucha angustia porque vivimos con dos condiciones muy distintas. Por una parte, el cuerpo está sometido a las leyes temporales y espaciales, pero nuestra mente va por otro camino. Nuestra mente flota, se evade, se escapa. Están los sueños, los deseos, la imaginación, las ilusiones por hacer cosas, y luego las limitaciones que sentimos porque todo eso lo tenemos que hacer en muy poco tiempo y condicionados por un cuerpo que es muy caduco.
Por eso creo que la historia, la filosofía y las tradiciones nos aportan un concepto que me resulta reconfortante y que, por otra parte, me resulta real: el de la reencarnación.
¿Qué significa para usted esa idea de la reencarnación?
La reencarnación no es como la resurrección. La resurrección necesita de algo o de alguien que ejerza ese poder, ese milagro, pero la reencarnación está en nuestra naturaleza de diversas maneras.
En primer lugar, porque nosotros somos herederos de personas anteriores. De ahí vienen el color de los ojos, del pelo, nuestro carácter, los miedos que arrastramos... Somos herederos, vivimos en una corriente humana, somos fruto de ese fluir. Lo podemos llamar reencarnación o como se quiera, pero es así. Está en nuestro ADN y en nuestra naturaleza.
¿Y por qué es liberadora la reencarnación?
Precisamente porque nos sentimos muy presionados por nuestra fugacidad, por nuestra caducidad, tenemos el sentimiento y la necesidad de alargarnos en otros. Por eso tenemos hijos, nietos, por eso escribimos, por eso queremos dejar un legado. Es una manera de que todo no acabe aquí, de alargarnos en otra persona.
Toda esta inquietud que experimenta el ser humano, de una manera más consciente o menos consciente, he querido plasmarla en una novela y hacerla visual. Me he preguntado qué ocurriría si esta reencarnación, que es como la culminación de esos sentimientos, le pasara a gente normal y corriente. ¿Cómo lo vivirían? ¿Qué sentimientos tendrían?
En la novela, además, la reencarnación parece combatir también la soledad.
Sí. Es un concepto que me parece muy valioso para desangustiarnos y que también combate la soledad. Por ejemplo, esas intuiciones que tenemos, esa especie de sexto sentido, ese decir: “Parece que alguien dentro de mí me lo ha contado o me lo ha dicho”. O como decía Santa Teresa de Jesús: “Cuando escribo parece que me lo están dictando”.
Es como si lleváramos dentro de nosotros una pequeña compañía de la que no somos conscientes, evidentemente, pero que sí se manifiesta en ciertos sentimientos.
La soledad, el miedo y la muerte aparecen también en otras de sus novelas. ¿La literatura le permite enfrentarse a estos temas desde otro punto de vista?
Claro. Es lo que he querido con esta novela: afrontar todas esas cosas, pero desde otro ángulo. Hay muchos ángulos. Está el de Alicia, que nos está contando lo que ocurre, y está sobre todo el de Hugo, que nos transmite todas estas inquietudes desde otra esfera, desde una esfera que ninguno hemos conocido físicamente.
Para mí, de todos los personajes de la novela, el que más nos encarna a todos es Hugo. Creo que todas las preguntas que se hace Hugo son las que nos hacemos nosotros. Lo perdido que se siente y la soledad que siente en ese lugar que no sabe cuál es es la soledad que sentimos los seres humanos.
Sus novelas parten de la realidad, pero suelen incorporar un elemento sobrenatural. ¿De dónde nace esa necesidad de explorar lo que no podemos explicar?
Son los asuntos que me inquietan y que creo que nos inquietan a todos. En todas mis novelas que parten de la realidad hay como un toque sobrenatural. Siempre ocurre algo que se sale de lo común, pero es porque creo que no lo abordamos bien: dividimos la realidad y lo sobrenatural.
Pero lo sobrenatural pertenece a la realidad. Todo lo que vemos o todo lo que creemos que nos pasa y que se sale de la realidad está en la realidad. Es decir, es un uno, no está dividido en absoluto.
¿Y qué es lo más inexplicable que le ha ocurrido a usted?
Nada, toda mi vida. El hecho de estar aquí en este mundo, de haber venido de la nada (bueno, no de la nada, sino de este flujo humano), el poder existir, respirar, cavilar sobre lo que nos sucede... Tener inteligencia para pensar en la muerte, en la soledad, en lo que me pasa... A mí me parece absolutamente sobrenatural y creo que todo cabe.
Si pudiera ser consciente de sus próximas vidas, ¿qué le gustaría descubrir o vivir?
Si a mí se me diera el don de ser consciente de lo que podría vivir en otras vidas, lo que me gustaría tener es inteligencia suficiente y capacidad suficiente para desvelar un velo y ver lo que no veo. Que se me revelara la verdad del mundo y del universo.
Después de una trayectoria tan extensa, con premios como el Alfaguara, el Nadal o el Planeta, ¿todavía siente que tiene historias pendientes por contar?
Ahora acabo de escribir una novela. No es que la tuviera pendiente, es que me surge. Me surge porque vivo, porque sufro, porque siento, porque a veces estoy alegre... y a veces tengo la necesidad de contar eso a través de una historia.
He acabado de entregar una novela que saldrá ahora en Italia, a finales de septiembre, y que aquí saldrá más tarde. Es una novela que habla mucho de mí como escritora.
¿Otra novela? Acaba de sacar esta en mayo y ya tiene otra para presentar en septiembre...
La verdad es que últimamente tengo que parar, tengo que parar un poco. Pero en España esta nueva novela saldrá más tarde. También me ha ocurrido esto tan raro de publicar antes fuera y luego aquí, por lo que hay un periodo de tiempo. Como el tiempo es relativo, pues es un poco lioso. Esta saldrá el año que viene o cuando la editorial de aquí de España lo considere.
Para terminar, si tuviera que definir Lo inexplicable, ¿cómo lo haría?
Te voy a decir una cosa que me dijo un lector italiano. Un lector me dijo: “A mí me ha parecido y considero que esta novela es un thriller metafísico”. Y dije: “Ah, pues me parece muy bien. Yo no lo habría dicho mejor”.
Es una novela que tiene mucho suspense, que tiene intriga. Yo no abandono, porque hable de problemas trascendentales, algo que a mí me encanta en la literatura, que es que tire de mí como escritora, tire del lector y plantee intriga, un suspense.
Así es como yo veo la vida: intrigante y llena de cosas que no entendemos.
