La primera jornada de huelga de los trabajadores del tranvía de Zaragoza ha tenido casi un 67% de seguimiento.
Este lunes, de 6:45 a 8:45 horas, la plantilla ha llevado a cabo el primer paro, en el que dos de tres trabajadores han secundado la huelga.
Cabe recordar que el Ayuntamiento de Zaragoza ha establecido un 90% de servicios mínimos. Eso supone que solo dos conductores de toda la plantilla podían hacer huelga, siendo solo uno el que la ha secundado.
De atención al cliente e inspección también era un trabajador el que podía sumarse a los paros, que sí los ha secundado.
Este miércoles continuará la huelga, ya en tres periodos diferenciados: de 6:45 a 8:45 horas, con un 90% de servicios mínimos; de 13:00 a 15:00 horas, también con ese porcentaje; y de 16:45 a 18:45, con el 80% de actividad.
Estos porcentajes, según explicaron desde el área de Movilidad del Consistorio, "responden a las necesidades de movilidad de los usuarios en cada franja horaria y al objetivo de garantizar los desplazamientos esenciales sin anular el ejercicio del derecho de huelga".
Lo cierto es que el Comité de trabajadores ya había anunciado que -aprendida la lección de 2025- los paros tendrían lugar una vez concluidos los festejos. Precisamente, por el escaso margen de reivindicación que les dejaban los servicios mínimos durante la semana grande de la ciudad.
A ello se intentaron enfrentar los trabajadores de limpieza estas fiestas del Pilar, sin mucho éxito pues, finalmente, tras una semana de reivindicaciones decidieron posponer la huelga hasta noviembre.
Última propuesta
Según aseguraron desde el comité el pasado viernes, la empresa rechazó la última propuesta que "buscaba cerrar un acuerdo parcial" sobre algunas de las cuestiones "más urgentes", aplazándose así dos semanas el inicio de la huelga.
Durante ese tiempo, la intención de la plantilla era seguir negociando el resto de cuestiones del convenio con al menos dos reuniones semanales. "No se trataba de cerrar todo el convenio ni de abandonar las demás reivindicaciones", afirmaron.
Este acuerdo parcial fijaba jornadas de entre siete y ocho horas y un máximo de 215 días de trabajo al año. Los servicios partidos comenzarían entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana y tendrían una compensación específica: una dieta de 15 euros y una paga extraordinaria.
Expusieron también que, ante esto, la empresa mantenía servicios de "hasta ocho horas y media". A juicio de la representación de los trabajadores, esta opción no resolvía el problema de las jornadas largas ni las preocupaciones de la plantilla sobre fatiga y seguridad.
La plantilla aseguraba ser consciente de que los paros pueden causar molestias a los ciudadanos, siendo la huelga una reivindicación que no se toman "a la ligera". "Precisamente por eso llevó al SAMA una alternativa concreta para alcanzar un acuerdo parcial y evitar su inicio el lunes", explicaron.
Asimismo, insistían en que su intención sigue siendo la de negociar las materias pendientes para alcanzar el tercer convenio colectivo.
