Zaragoza
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El Sindicato de Inquilinas está aprovechando los grandes conciertos del Pilar 2026 para 'hacer campaña' por la vivienda y la huelga general.

Sus representantes están recorriendo los grandes escenarios de las Fiestas para repartir panfletos y sumar personal 'a la causa'.

En algunos han intentado, incluso, subir a las tablas y coger el micrófono. Tenían el apoyo de artistas y grupos, pero, según explican sus representantes, se han encontrado con el 'no' del Ayuntamiento, que rechaza convertir estos conciertos en un acto político.

Ha ocurrido en el de Isla Kume, en el Jardín de Invierno, "con Rapsusklei o con la Ronda de Boltaña".

La intención es seguir así hasta este domingo 18 para aprovechar la visibilidad que dan los días grandes de la ciudad.

Su presencia no se reduce, en todo caso, a los grandes conciertos, ya que también van a hacer 'piquetes informativos' por barrios para explicar sus motivos.

Las acciones, explica la portavoz, Alicia Gallego, no van dirigidas a un colectivo o un grupo de edad en concreto, sino que se extienden a toda la población con el objetivo de hacer ver que este es un problema de todos.

"Es una huelga general y creemos que tiene que secundarla toda la población esté trabajando o estudiando. El objetivo es ir creciendo y llegar al mayor número de centros de trabajo posible", comenta.

Tras acampar en la plaza de España de Zaragoza, todos los esfuerzos del Sindicato se centran en el 11 de noviembre, día en que volverán a echarse a las calles para exigir soluciones reales contra la crisis de la vivienda.

"Militar" y participar

El colectivo sigue digiriendo su propio crecimiento tras el estallido del 'caso Maricarmen'. En unas semanas ha multiplicado el número de afiliados.

Creció los días de la acampada y ha seguido haciéndolo estos últimos días.

No obstante, sus principales responsables animan no solo a afiliarse sino a "militar y participar" en las actividades que se organicen en los barrios.

Ya hace unos días anunciaron la creación de cinco comités de huelga para organizarse de cara al 11-N, labor en la que están trabajando junto al tejido vecinal.

Las acciones se concentran en cinco 'frentes', el de Margen Izquierda (Actur, La Jota, Arrabal, Barrio Jesús, Picarral); el de Almozara, Gancho, Centro y Magdalena; el de Las Fuentes y San José; el de Torrero-La Paz y el de Universidad, Delicias y Barrio Oliver.

El objetivo es que la huelga sea "un éxito de participación" y recuperar el foco de cara a la campaña electoral, centrada ahora en otros grandes asuntos como las pensiones o la invasión de Ceuta a raíz de la visita de los Reyes.

Para conseguirlo han abierto, también, una página de donativos. "La huelga tiene muchos costes y, al final, nosotros solo tenemos el dinero de donaciones y afiliaciones", justifica la portavoz.

Mesas informativas

El reparto de panfletos durante las Fiestas dará paso, a partir del próximo lunes, a mesas informativas en los barrios.

La intención es "poder hablar con más calma" con la gente y explicar de una forma más detallada su punto de vista.

Los siguientes 'hitos' serán las asambleas abiertas que se celebrarán en cada uno de estos barrios el miércoles 21.

En ellas esperan contar no solo con las asociaciones del tejido social sino con los sindicatos implicados, convirtiéndose en un termómetro de lo que vendrá a mediados del próximo mes.

"Movimiento electoralista"

Para el Sindicato, los últimos movimientos del PSOE con la vivienda tienen claros "tintes electoralistas".

Sus representantes se han mostrado muy críticos desde un primer momento con las políticas de Pedro Sánchez y de otros partidos como Sumar, y nada ha cambiado desde que levantaron la acampada, se convocaron las elecciones y se presentaron los decretos para su aprobación vía Diputación Permanente.

"Han decidido que era su baza para las elecciones pero, por nuestra parte, no hemos dejado de criticarlos ni vamos a dejar de hacerlo. Llevan más de siete años en el Gobierno y no nos van a ganar ni van a ganarse nuestro voto porque ahora se posicionen como defensores de la vivienda porque ni lo han sido ni lo son", expone Gallego.

Sus críticas se extienden, igualmente, "a la derecha y a la ultraderecha", a las que acusan de "ir en contra de los intereses de la clase trabajadora en todo momento" y poner "alfombra roja a los rentistas".

"Todos, de una forma u otra, han seguido favoreciendo que la vivienda sea un negocio", resume.