Zaragoza
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En Flores Noemí, en Torrero (Zaragoza), la cuenta atrás para la Ofrenda de Flores se mide en ramos, encargos y minutos. Cada composición requiere entre 15 y 20 minutos de trabajo, aunque el tiempo aumenta cuando se acumulan los pedidos.

Con las Fiestas del Pilar el pequeño negocio familiar, que pasa ya por su cuarta generación, vive una de las semanas más intensas del año. "De las mejores del año", resume Laura Garralaga, la más joven de la familia al frente de la floristería.

Actualmente las encargadas de dar forma a estas flores son Noemí y Yolanda Vielba junto a Laura, la hija de esta primera.

La demanda no ha dejado de crecer. Laura asegura que la floristería ya suma unos 120 encargos y ha tenido que cerrar la agenda con antelación. Aun así, el trabajo no termina ahí porque también atienden "a quienes se acercan a última hora para llevarse un ramo".

El objetivo es acercarse a los 200, una cifra que rozaron el año pasado por estas fechas y que Laura espera alcanzar en esta ocasión.

Los claveles rojos

Este año, el color tiene un protagonismo especial. El 80% de los ramos que prepara el establecimiento son rojos, en consonancia con el color del manto de la Virgen del Pilar. El resto se reparte "entre composiciones blancas, flores variadas, margaritas y claveles de distintos colores".

Los precios se sitúan entre los 20 y los 25 euros por ramo. Detrás de cada encargo hay un proceso que requiere mucha organización ya que, con decenas de pedidos por delante, cada minuto cuenta para llegar a la fecha señalada.

Las redes sociales son la razón del éxito en la floristería, que han servido como un escaparate para el negocio. "Con los vídeos de promoción la verdad que hemos tenido muchísimos encargos", explica Laura. A esos nuevos clientes se suman los habituales, fieles a esta floristería con varias generaciones de historia.

Pero, aunque la floristería lleva décadas trabajando con flores, su presencia en la Ofrenda tal y como se entiende hoy comenzó a crecer con fuerza en 2022. Hasta entonces, la elaboración de ramos para el Pilar "era algo más bien puntual en el negocio porque la campaña fuerte ha sido siempre para Todos los Santos", explica la joven.

El primer año que se lanzaron con los ramos de la Ofrenda fue por algunos encargos de amigos y familiares, todavía sin recurrir a las redes sociales. Después llegaron los vídeos promocionales y la difusión de su trabajo en internet y, entonces, "llegó el boom".

Desde entonces, asegura que la demanda ha ido aumentando año tras año hasta tal punto que el peso que tiene esta época para el sector se suma a la de Todos los Santos y, entre ambas citas, "se hace buena parte del año".

Las raíces del negocio

El negocio tiene sus raíces en la venta de flores en el Mercado del Carmen, desde donde la familia pasó posteriormente a la calle Zurita. Décadas después, la actividad se trasladó a las inmediaciones del cementerio de Torrero, un lugar que terminaría convirtiéndose en el centro de su trayectoria.

Según relata Laura, fueron sus bisabuelos, Joaquín y Pilar, quienes se instalaron junto al camposanto. Ambos comenzaron a trabajar en una zona donde entonces apenas había cuatro quioscos, cerca de lo que hoy es la entrada del Centro Deportivo Giner. Su hija, la abuela de Laura, continuó con el negocio y permaneció al frente del quiosco durante 50 años, desde los 33 hasta los 83.

La historia familiar se extiende así a lo largo de cuatro generaciones. Actualmente, Noemí y Yolanda Vielba, junto a Laura Garralaga, mantienen viva esa herencia, ahora adaptada a las nuevas formas de consumo.