El entorno de La Huerva, y especialmente las calles que tradicionalmente han dado forma a la zona de fiesta el Rollo, vive "un periodo de transformación".
Al menos así lo señalan sus vecinos quienes, ante la llegada de nuevas familias, los cambios en la actividad comercial y las actuaciones urbanísticas, han notado también el incremento de la actividad nocturna y lo que ello conlleva.
Desde la Asociación de Vecinos La Huerva, ante el resurgir de la noche en la zona, consideran que este es "un momento clave para abordar algunas de las cuestiones que afectan a la vida cotidiana del barrio".
Entre sus principales preocupaciones figuran las molestias nocturnas, el aumento de los grafitis o el estado de algunas zonas del barrio.
Uno de los problemas que más inquietud genera entre los residentes es "la concentración de jóvenes durante las noches de los jueves, viernes y sábados en la calle Lozano Monzón y sus inmediaciones". Especialmente, señalan que las molestias se concentran en el entorno del bar Desastre y del establecimiento de comida rápida El Torero.
Según la asociación vecinal, el consumo de "determinadas bebidas" en el exterior de estos establecimientos favorece la permanencia de grupos de personas en la vía pública hasta altas horas de la madrugada. Una situación que provoca "molestias, especialmente a los vecinos de las plantas bajas, que durante los meses de verano necesitan mantener las ventanas abiertas para ventilar sus viviendas".
A las molestias por el ruido se suma la preocupación por el cumplimiento de los horarios de apertura y las condiciones de las licencias de los establecimientos. Los vecinos aseguran haber trasladado sus quejas de manera individual, pero consideran que es necesaria una intervención coordinada de las administraciones competentes.
La asociación reclama medidas preventivas que permitan "compatibilizar la actividad hostelera con el descanso de los residentes".
Los grafitis
Otro de los asuntos que preocupa a los vecinos es el incremento de las pintadas en fachadas, mobiliario urbano y otros espacios públicos. Unos actos vandálicos que, según denuncian los vecinos, "contribuyen a transmitir una imagen de abandono".
"Las pintadas se suceden de forma constante y, cuando no se eliminan con rapidez, terminan integrándose en el paisaje cotidiano de las calles", señalan, planteando así un sistema de limpieza que permita actuar con mayor agilidad en las zonas afectadas.
En este sentido, la limpieza y el mantenimiento del entorno urbano son, a su juicio, "elementos fundamentales para conservar la calidad de vida y favorecer que los vecinos sigan sintiendo como propios los espacios comunes".
