Zaragoza
Publicada

El mítico bar La Cucaracha, situado en el corazón del Casco de Zaragoza, afronta su mayor reforma desde 1988.

Un cambio de titularidad ha obligado a sus dueños a adaptar todo a la nueva normativa, embarcándose en unas obras que podrían durar de tres meses y medio a cuatro meses.

Semejante 'aventura' hace que, en estos momentos, no se pueda dar por seguro que vayan a poder servir sus famosos 'machacaos' para las Fiestas del Pilar, uno de los momentos del año más importantes para el ocio nocturno.

Se va a hacer "todo lo posible", pero todo apunta a que el local seguirá en obras el 10 de octubre, cuando los Bomberos de Zaragoza darán el pistoletazo a las Fiestas desde el balcón del Ayuntamiento.

No obstante, si no se llega a tiempo, los incondicionales de este referente de la noche zaragozana podrán encontrar una alternativa en el 'Manolo La Nuit', su bar hermano, situado justo enfrente.

La intención es que la 'nueva' Cucaracha sea, si no igual, "idéntica en un 80% o un 90%" a la anterior.

Lo confirma Juanjo Hervías, uno de sus dueños, ya retirado.

"Queremos dejarla prácticamente como estaba, pero con todo bien nuevo y saneado", detalla.

¿Qué cambiará entonces? Principalmente, la insonorización, que se adaptará a la normativa vigente.

Pese a su reducido tamaño, el local se ha convertido en uno de los más queridos y reconocibles del ocio local.

Especialmente entre el público joven y universitario, que ha seguido llenándolo prácticamente noche tras noche durante los últimos 38 años.

Cerrado desde julio

Los trabajos comenzaron en julio aprovechando el verano y el descenso de la actividad, y todo apunta a que continuarán al menos hasta octubre.

Estos días, el trasiego en el local da una idea del alcance que va a tener esta reforma.

En 1988, cuando lo cogieron, hicieron una gran obra, pero desde entonces todo habían sido "parches", por lo que ya tocaba "proceder a la renovación".

Con la insonorización de La Cucaracha se hará una 'caja' dentro de lo que era el bar, una mejora que agradecerán tanto los clientes como los vecinos del entorno.

Una vez reabra, la gente podrá ver esos cambios a simple vista. "Verá que todo está más nuevo y en condiciones", confirma Hervías.