Vox es el socio prioritario de presupuestos para el Partido Popular en Zaragoza. Y esta es una posición que, a día de hoy, no ha cambiado.
Ni aunque la concejal tránsfuga, Marisa Gaspar, le haya tendido la mano a la alcaldesa Natalia Chueca para sacar las cuentas de 2027.
Eso sí, pese a que la voluntad de la regidora sea ir de la mano con los de Abascal, la relación no es que esté pasando por sus mejores días.
En buena parte, por la tensión electoral que, desde que empezó el curso político, ha protagonizado la mayoría de los encuentros entre la primera edil y las portavoces, en general, de la oposición.
Y si a esto se suma que todavía quedan por cerrar dos grandes asuntos entre los dos partidos (la Zona de Bajas Emisiones y la reestructuración del Ayuntamiento), la situación parece cuanto menos complicada para llegar a un acuerdo entre Natalia Chueca y la líder de Vox en Zaragoza, Eva Torres.
Más aún si, todos estos asuntos, tienen que estar cerrados antes de finales de octubre. Ya que si se quiere presentar las cuentas para 2027 en diciembre, los trámites de las cuentas deberían estar más que listos para antes del puente de Todos los Santos.
La intención, en principio, parece ser esa. De hecho, antes de verano ya el equipo de Gobierno ya se puso manos a la obra para recopilar la documentación de los proyectos que están en marcha y los que están pendientes.
Algo que hasta ahora se comenzaba a hacer con la vuelta 'al cole'.
La "voluntad"
Y en esta preparación, la "voluntad" sigue siendo la misma que en los siete años anteriores: llegar a un acuerdo con los de Abascal.
Lo ideal, confirman a este diario, sería negociar con las cuentas todavía abiertas y no tener que pactar con enmiendas una vez que el presupuesto ya se haya presentado.
Lo mismo que Vox, desde donde se "sorprenderían mucho" si la alcaldesa se apoyara en su tránsfuga para conseguir el voto que necesita.
Aunque antes de llegar a estos puertos, Vox quiere que primero se cumpla con "todo" lo ya acordado para este año.
Lo acordado
Y es aquí donde parece estar lo complicado del asunto. Torres insiste en que la ZBE se reduzca 'a cero' y no le vale ni que sean solo 20 días los que se multen. Por su parte, la alcaldesa no quiere bajo ningún concepto arriesgarse a perder las ayudas al transporte.
Este punto se encuentra, de momento, en 'stand by'. Por lo menos hasta que desde el área de Movilidad estudien si es posible o no la nueva propuesta de Vox: coger el Real Decreto de 2011, que ya regula los episodios de alta contaminación y dejar de lado "tantos estudios".
Esto, según lo explicó Torres, supone aplicar tres niveles de contaminación, en función de la concentración por hora del dióxido de nitrógeno en la ciudad: el cero se daría a partir de los 180 microgramos por metro cúbico; cuando se superaran los 200 se elevaría ya a nivel 1, activándose las sanciones, mientras que el nivel de alerta se daría a partir de los 400 microgramos.
Algo que ante lo que no se mostró muy convencida Chueca. "Si fuera tan sencillo hubiéramos dado con esta posibilidad desde el principio pero llevamos trabajando meses y no ha salido en ninguna conversación, hasta ahora", expuso tras reunirse con la portavoz de Vox.
Por otro lado, la reducción de la estructura del Ayuntamiento parece ser algo que no está dando tantos problemas de cabeza. Para los de Abascal está prácticamente listo, faltando solo el 'ok' de la alcaldesa. Sin embargo, desde el Gobierno municipal ven todavía muy alejado el final en esta negociación.
