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Comprar un piso sigue siendo uno de los principales retos para los jóvenes en Zaragoza y en todo el país.

Pese a lo que pueda parecer, sobre todo a través de las redes sociales, lo normal "no es comprar una vivienda a los 25".

Así lo asegura a este diario Antonio Calvo, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón (CAF Aragón) y promotor inmobiliario, quien detalla que aproximadamente el 30% de los jóvenes cuentan con ayuda externa (padres, abuelos, etc.) para poder pagar la entrada de un piso.

"Si es con ayuda externa, a los 25 o 30 años pueden tener el piso comprado. Sin esa ayuda, muchos tienen que esperar hasta los 40 o 45 años para haber generado el patrimonio suficiente para pagar una entrada", confirma el profesional.

Y es que el principal problema para los jóvenes no es únicamente pagar la hipoteca, sino reunir el dinero necesario para poder hacer la compra. Según afirma Calvo, las entidades financieras suelen exigir una aportación cercana al 20 % del valor del inmueble, a la que hay que sumar aproximadamente otro 10 o 12 % en impuestos y gastos.

Esto significa que para adquirir una vivienda de unos 150.000 euros es necesario disponer previamente de entre 40.000 y 50.000 euros, "una cantidad difícil de ahorrar en los primeros años de vida laboral", declara el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón.

Además, Calvo señala que este tipo de precios corresponde, en muchos casos, a viviendas "modestas" situadas "en barrios periféricos o edificios antiguos", por lo que encontrar inmuebles asequibles resulta "cada vez más complicado".

Los jóvenes con ahorros

Eso sí, no todos los compradores jóvenes dependen de sus familias. Aunque en su mayoría, según el experto, son jóvenes que han pasado la etapa de los 20 años.

"Suelen ser parejas con empleos estables, funcionarios o profesionales con estudios superiores que han conseguido ahorrar durante varios años", detalla.

Sin embargo, considera que esta situación está lejos de ser la más habitual. "La típica pareja que gana alrededor de 1.200 euros al mes lo tiene complicado para comprar una vivienda antes de los 40 años", afirma.

Y es aquí donde entra otra de las realidades del mercado. Calvo asegura que la mayoría de los menores de 40 años que buscan independizarse recurren inicialmente al alquiler porque "no disponen del ahorro necesario para comprar".

En su experiencia, cerca de la mitad de las operaciones de compraventa corresponden a compradores jóvenes, pero solo una parte de ellos consigue cerrar la adquisición gracias al respaldo económico familiar o a que han podido ahorrar durante años.

Aunque existen casos excepcionales, el experto aclara que no son la norma. "En la mayoría de los casos, la ayuda de los padres consiste en facilitar parte de la entrada o complementar los ahorros necesarios para que los jóvenes puedan acceder a su primera vivienda", concluye.