Comprar una vivienda de obra nueva ya no garantiza recibir una cocina o un baño completamente alicatados.
Cada vez son más las promociones que entregan parte de estas estancias con paredes de pladur pintadas en lugar de revestimiento cerámico, una práctica que, según los profesionales del sector de las reformas, responde a una estrategia para reducir costes de construcción.
Al menos, así lo asegura Sergio Fustero, un albañil de Zaragoza con más de 30 años de experiencia. Fustero dirige su propia empresa de reformas y confirma que este tipo de situaciones se están dando en la ciudad con algunas promociones nuevas.
En su caso, propietarios de nueva construcción en Arcosur o en avenida Cataluña (dos de las grandes zonas en expansión de vivienda en Zaragoza) han llamado a su empresa para que completen algunos de los acabados que "echan en falta en sus casas".
"En la mayoría el problema es que solo han alicatado la zona de la ducha o la bañera. El resto del baño está con pladur y papel pintado, y ahora los propietarios quieren revestir todas las paredes con baldosas", señala.
La situación se repite, asegura, en algunas cocinas de promociones recientes. "Solo han puesto baldosas en la zona de trabajo. El resto de la cocina está con pladur pintado y los clientes nos llaman para terminarla", explica.
Fustero matiza que "no se trata de defectos de construcción ni de viviendas mal ejecutadas", sino de una decisión de las constructoras.
"No son chapuzas. Los pisos se entregan así. Lo que hacen las constructoras es abaratar mano de obra y materiales. En un piso el ahorro puede parecer pequeño, pero cuando construyes 200 viviendas la diferencia económica es muy importante", afirma.
Eso sí, aclara que los compradores conocen estas características antes de firmar la compra. "El cliente lo sabe cuando adquiere la vivienda. Luego decide si quiere dejarlo así o invertir más dinero para terminar los acabados como le gustan", añade.
Un cambio respecto a hace unos años
El contraste con las viviendas de hace una o dos décadas, asegura, es evidente. "Antes comprabas un piso de obra nueva y tanto la cocina como el baño venían completamente alicatados. Hoy eso ya no es lo habitual en algunas promociones", sostiene.
A su juicio, esta tendencia responde tanto al incremento de los costes de construcción como a la necesidad de optimizar recursos en un contexto marcado también por la escasez de mano de obra especializada. "Al final todo suma. Es un círculo", concluye.
