Los pisos de lujo del paseo María Agustín 44-46 no son lo que parece. Al menos así lo denuncian los vecinos que, desde hace meses, llevan intentando convivir con el "continuo" e "insoportable" ruido procedente del edificio de Telefónica situado al lado de las viviendas.
Cuentan que se trata de una molestia permanente. "Se oye las 24 horas del día. Lo que se escucha son los equipos de refrigeración para mantener la temperatura del centro de datos que hay en el interior del edificio y, como estos funcionan de manera ininterrumpida, no hay descanso".
Y esto, aseguran, se nota especialmente durante el descanso nocturno de los vecinos. "Es imposible dormir", denuncian.
El ruido, "que por las noches se han llegado a registrar hasta 35 decibelios con las ventanas cerradas", se concentra especialmente en el patio interior donde "el ruido rebota y se amplifica provocando que resuene en numerosas viviendas".
Ante esta situación, que se detectó por primera vez en junio de 2025, los residentes empezaron a tomar medidas. A lo largo de septiembre y octubre de ese mismo año, la Policía Local realizó diversas mediciones nocturnas en las viviendas afectadas, "registrando entonces niveles de hasta 34,5 decibelios, muy por encima del límite legal de 27 decibelios permitido en dormitorios".
Como consecuencia de estas inspecciones, el Ayuntamiento incoó un expediente sancionador en octubre de 2025. "A pesar de que la compañía alegó actuar de buena fe y se comprometió a limitar el funcionamiento de sus máquinas al horario diurno y a reducir su carga de trabajo al 30%, los controles posteriores desmintieron estas afirmaciones", señalan los vecinos.
Detallan que el 24 de diciembre de 2025, "a las 07.25", una nueva medición de la Policía Local confirmó que la maquinaria seguía operando en horario nocturno, contradiciendo el recurso de reposición presentado por Telefónica apenas cinco días antes. "Lo mismo se repitió en febrero de 2026, con máquinas funcionando hasta altas horas de la madrugada", reclaman.
Cuentan que ya, en marzo de 2026, el Ayuntamiento desestimó el recurso de reposición de la compañía y dictó propuesta de resolución, imponiendo a Telefónica una sanción de 20.000 euros. Además, señalan que se advirtió a la empresa que "si las molestias continuaban la situación podría derivar en sanciones más graves o incluso en la clausura de la actividad".
Pese a todo esto, nada parece haber cambiado y los afectados consideran que las sanciones económicas "no han servido para solucionar el problema". "La sensación es que a una empresa de ese tamaño le compensa asumir las multas antes que acometer las obras necesarias", lamentan y aseguran que "desde el Ayuntamiento dicen que no pueden hacer nada más".
"Estamos ya desesperados", concluyen.
