Zaragoza
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El paisaje urbano de Zaragoza está cambiando. No solo por las calles y grandes vías que se encuentran actualmente en obras, también por su vegetación.

Y es que la lucha contra las alergias estacionales comienza a ganar protagonismo en las políticas urbanas de Zaragoza. Aunque se trata de un trabajo que todavía se encuentra en una fase inicial.

Así lo explica a este diario Paloma Cariñano, profesora titular de la Universidad de Granada y vicepresidenta de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos, quien detalla las medidas que ya se están adoptando para reducir el impacto del polen en la población.

Actualmente, el principal esfuerzo se centra en la monitorización de la atmósfera para identificar qué tipos de polen están presentes y cuáles generan más problemas de salud. Esta información, dice, se facilita a los ciudadanos para que puedan tomar precauciones, especialmente en los periodos de mayor concentración.

Sin embargo, el siguiente paso "y el más complejo" pasa por actuar sobre el origen: la vegetación urbana. En este sentido, Zaragoza ha mostrado una sensibilidad destacada, evitando la plantación masiva de especies altamente alergénicas como "cipreses, plátanos de sombra, moreras, olivos o determinadas gramíneas".

Además, "se están aplicando medidas puntuales como la poda en periodos de floración para reducir la emisión de polen o la eliminación de especies herbáceas especialmente problemáticas". A largo plazo, la estrategia pasa por la sustitución progresiva del arbolado urbano por especies con menor potencial alergénico.

"Se trata de mantener la situación actual y evitar que empeore", señala Cariñano, quien subraya que estos cambios no tienen efectos inmediatos, sino que requieren tiempo para ser perceptibles. "Es como reducir el número de coches contaminantes en el centro con la Zona de Bajas Emisiones, el impacto se nota a largo plazo", asegura.

Para guiar estas decisiones, los expertos utilizan un índice de alergenicidad que mide el potencial alergénico de cada especie vegetal. Este indicador permite priorizar la sustitución de los ejemplares más problemáticos y avanzar hacia espacios urbanos más saludables.

Cariñano señala que la primavera de este año, aun así, registrará niveles que no suelen ser los normales en la ciudad. ¿El motivo? Según la experta las abundantes lluvias del invierno han favorecido el desarrollo de las plantas, lo que se traduce en "niveles de polen más elevados de lo habitual". No solo en Zaragoza, sino a nivel nacional.

No obstante, en la capital de Aragón dice que las concentraciones se mantienen "dentro de la media propia de la primavera", aunque se prevé que sigan siendo altas en las próximas semanas.