El historiador Jesús Martínez ha dedicado cinco años de investigación a reconstruir la vida y obra de Fernando García Mercadal, uno de los nombres fundamentales de la arquitectura española del siglo XX. El resultado es 'Fernando García Mercadal. Retrato de arquitecto con sombrero', un volumen de mil páginas que no solo analiza su legado arquitectónico, sino que traza el perfil humano del que fuera el introductor del racionalismo en España.
"El libro empieza con la arquitectura, pero acaba siendo casi más un retrato humano", explica Martínez. Y es que, aunque García Mercadal aparece citado en cualquier manual sobre arquitectura española de la época, hasta ahora no existía una biografía monográfica que abordara de forma integral su trayectoria.
Empezando por el principio y su tierra natal. En Zaragoza si hay una obra asociada inevitablemente a su nombre es el Rincón de Goya, considerado el primer edificio racionalista de España. "Construido entre 1926 y 1928, supuso la introducción de un lenguaje arquitectónico moderno equiparable al que se desarrollaba en Europa en ese momento", explica Martínez.
Señala que en 2028 se celebrará el centenario del edificio y explica que actualmente es objeto de debate sobre si se debería restaurar y recuperar su estado original. Para Martínez, el Rincón de Goya refleja a la perfección la evolución histórica del país.
"Cuando nació era un edificio de lo más avanzado. En 1926-28 España trata de abrirse a Europa, de modernizar. Aunque en un principio la obra no se entendió. La idea de un edificio sin techo parecía muy loca entonces. Después el edificio se abandona, durante la Guerra Civil es un edificio completamente vandalizado. Tras la guerra se lo queda el Ayuntamiento, que lo dona al Frente de Juventudes y se convierte en un centro de formación de la falange. Y todo el mismo edificio que ha reflejado el paso de la historia", detalla.
Uno de los grandes hallazgos del libro desmonta un tópico repetido durante décadas: "Siempre se ha dicho que García Mercadal nunca quiso volver a ver el rincón de Goya. Aunque descubrí que en un artículo de un periódico que de la época llevan al arquitecto a ver el rincón de Goya. En ese momento ya había sido reformado. La verdad es que no se lo tomó tan a mal", cuenta.
Aunque asegura que, pese a lo poco que se recuerda de García Mercadal en Zaragoza, reducir su obra al Rincón de Goya es injusto. "La figura de Mercadal es mucho más", insiste el autor.
Medio siglo olvidado
Otro de los tópicos desmontados es "la idea de que, tras la Guerra Civil, el arquitecto prácticamente desapareció. Nada más lejos de la realidad", asegura Martínez.
Cuenta que García Mercadal murió en 1986 y desarrolló una intensa actividad durante la posguerra. De hecho, buena parte de su producción -más de 300 obras catalogadas por Martínez- pertenece a ese periodo. Entre ellas destaca el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, conocido popularmente como 'la Casa Grande', que el propio arquitecto consideraba su mejor obra por su innovación técnica y arquitectónica.
También proyectó hospitales en Huesca, Teruel, Calatayud, Barcelona o Sevilla, además de ambulatorios y edificios residenciales. "Muchos zaragozanos transitan a diario frente a construcciones suyas sin saberlo, como el ambulatorio Ramón y Cajal o diversos inmuebles en la plaza de los Sitios y la calle Zurita", afirma el historiador.
"Su nombre es sonado en Zaragoza, pero no se conoce realmente todo lo que había hecho en la ciudad", señala Martínez.
Si la arquitectura fue la puerta de entrada al estudio, la personalidad del arquitecto terminó cautivando al historiador. García Mercadal fue un estudiante "brillantísimo", número uno de su promoción, amplió estudios en Roma, Berlín y París, fundó el GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles en Zaragoza para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) y mantuvo una intensa vida intelectual.
Amigo de figuras como Julián Besteiro y contemporáneo de Federico García Lorca, fue un hombre de "profundas inquietudes culturales". De hecho, Martínez lo define como un "viajero incansable, aficionado a la fotografía y a la escritura. Su hermano, José García Mercadal, llegó a obtener el Premio Nacional de Literatura".
Ideológicamente progresista, sufrió tres procesos de depuración tras la Guerra Civil, "perdió sus cargos como profesor y arquitecto municipal y durante un tiempo no pudo firmar sus propios proyectos". Martínez explica que logró rehacerse gracias a colaboraciones y, más tarde, a su trabajo con el Instituto Nacional de la Seguridad Social, "donde proyectó hospitales y ambulatorios por toda España".
El arquitecto del sombrero
El título del libro no es casual. García Mercadal fue conocido durante toda su vida por "su elegancia y por su inseparable sombrero, 'chapeau', como él decía, que compraba en Francia". Desde sus fotografías juveniles hasta sus últimos años, "apenas se le ve sin él". Ese detalle icónico simboliza para Martínez la personalidad singular del arquitecto: refinado, cosmopolita y siempre un paso por delante a su época.
Y, a pesar de lo que se piense (pues su mayor desarrollo arquitectónico lo tuvo en Madrid), mantenía una relación afectiva profunda con Zaragoza. "Cada vez que regresaba, se alojaba en el Gran Hotel y no se olvidaba de visitar a la Virgen del Pilar", detalla.
La investigación de Martínez ha implicado la consulta de más de treinta archivos en distintas ciudades, entre ellos el Archivo General de la Administración y fondos municipales de Madrid, Barcelona o Sevilla. Gran parte del trabajo se realizó durante la pandemia, lo que, paradójicamente, "facilitó el acceso digital a documentación".
Además, Martínez contó con la colaboración de la familia del arquitecto, que le abrió archivos privados y grabaciones inéditas. El resultado es una obra que no solo reconstruye la biografía del arquitecto, sino que "recorre, a través de su trayectoria, la historia de España desde los años veinte hasta la democracia".
El libro ha sido publicado por la Institución Fernando el Católico y puede descargarse gratuitamente en formato digital desde su página web. La edición en papel, de tirada limitada, "debe solicitarse directamente a la institución", añade Martínez.
