La crecida del río Ebro ha provocado un nuevo desalojo preventivo en Zaragoza. En esta ocasión, la Guardia Civil de Zaragoza ha reubicado a los vecinos de la urbanización Los Huertos de Alfajarín, tras detectarse que la mota de protección ubicada en las proximidades del cauce se había debilitado.
Desde el Gobierno de Aragón calculan que en total hay unas 80 personas afectadas, quienes tendrán que pasar las próximas horas fuera de su residencia habitual. Esta actuación se suma al desalojo de este lunes de los vecinos de Torre Urzáiz, donde (entre otros casos) un matrimonio de unos 70 años tuvo que ser realojado en un hostal.
Asimismo, los Servicios Sociales han supervisado también los tres asentamientos que hay debajo de los puentes de la ciudad donde pernoctan personas sin hogar. A todos ellos, tal y como lo ha confirmado la concejal delegada de Bomberos y Protección Civil, Ruth Bravo, se les ofreció traslado al albergue municipal, "pero han decidido desplazarse a otros lugares".
El caudal del Ebro, a su paso por la capital de Aragón, se ha situado este martes en torno a los 1.500 metros cúbicos por segundo. Unos niveles que, según los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica del Ebro (SAIH Ebro), se mantendrán similares hasta el viernes, cuando podría alcanzarse un pico máximo de 1.550 metros cúbicos por segundo.
Así, las previsiones han cambiado, pues según informaron este lunes desde el Ayuntamiento, la previsión señalaba un pico máximo de 1.550 metros cúbicos por segundo este jueves, aunque el Plan Municipal de Emergencias en nivel naranja se mantendrá hasta el viernes.
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha confirmado esta mañana que todas las motas de los pueblos de la ribera están "reforzadas y en buen estado", aunque no descarta que durante el episodio pueda haber roturas.
Por ello, el organismo de cuenca ha puesto a su personal de campo a hacer seguimiento, reforzando la vigilancia en las zonas donde se producirán los máximos en las próximas horas. Han confirmado que, con una avenida ordinaria no debería de haber contratiempos, ya que el agua solo las sobrepasa en episodios extraordinarios.
La incertidumbre, han explicado, viene por las filtraciones que pueda haber. Sobre todo tras lo ocurrido a finales de 2024, cuando la mota de Talavera, en Pina, se rompió y terminó anegando la mitad de la huerta de Quinto. El riesgo viene con las subidas y bajadas de caudal, que hace que se llenen, se vacíen y se debiliten. "Con el nivel alto aguantan bien, pero cuando baje habrá que ver cómo reacciona el terreno", ha explicado este martes la jefa del Sistema Automático de Información Hidrológica del Ebro, Esther Ruiz.
