El portavoz de Vox, Julio Calvo, ha decidido retrasar su jubilación "ante la inminencia del Debate de los próximos Presupuestos, y ante las dificultades para sustituir en breve plazo su vacante". Según explican desde el grupo municipal, Calvo ha tomado la decisión para "no alterar la posición del partido y el resultado de voto".
Será, finalmente, en el pleno de finales de marzo cuando el concejal vuelva a intentar presentar su acta de concejal, en una situación menos conflictiva para su grupo. Y es que el problema de su jubilación eran las consecuencias porque, de un momento para otro, la alcaldesa Natalia Chueca pasaría de tener que depender de una cuestión de confianza para aprobar sus presupuestos a conseguir la mayoría.
¿Por qué? Porque Calvo hubiera tenido que entregar su acta de concejal al inicio del próximo Pleno municipal, el próximo 26 de febrero, tras el cual, precisamente, se celebrará la votación de las cuentas municipales en la que ya no hubiera podido participar.
Y es que las de Zaragoza son unas cuentas de las que los de Abascal se quieren desvincular lo máximo posible. No porque no se sientan a gusto con el contenido, el cual fue negociado entre PP y Vox durante meses, sino porque hay dos "escollos" que impiden llegar a un acuerdo "si se piensa en los zaragozanos": la implantación de la Zona de Bajas Emisiones y el "excesivo" gasto corriente del Ayuntamiento.
Ahora, tras la decisión de Calvo, todo volvería al mismo punto de partida, con la alcaldesa dependiendo de una cuestión de confianza para aprobar sus presupuestos para 2026. En cualquier caso, estos saldrán adelante más tarde que pronto puesto que, en el plazo de 30 días, el resto de partidos deberán presentar de forma conjunta una candidatura alternativa, poniendo en jaque a Vox (ya que debería apoyar a la portavoz socialista, Lola Ranera, como alternativa). Si no hay otra opción sobre la mesa, el presupuesto quedaría aprobado automáticamente.
