Pedro Gil, propietario de Casa Buisán en Zaragoza, lleva 44 años vinculado al sector de la hostelería. "Estoy ya cansado, me queda un año para jubilarme pero si puedo lo quiero hacer ya", cuenta a este diario.
Es por eso que hace un año tomó la decisión de poner a la venta Casa Buisán, un conocido local de El Tubo de Zaragoza abierto desde hace 15 años. El local se anuncia actualmente en el portal inmobiliario Idealista, con un precio de 270.000 euros, rebajado un 32 % respecto a los 400.000 euros iniciales (en los que se tasó hace un año). Además, el alquiler del establecimiento asciende a 2.500 euros al mes.
El local cuenta con una superficie de 120 metros cuadrados y una amplia terraza, lo que supone un precio aproximado de 20,83 euros por metro cuadrado.
En la actualidad, Casa Buisán emplea a ocho trabajadores, cifra que aumenta hasta trece durante la temporada de verano. La idea de Pedro es que la plantilla se mantenga con el nuevo dueño. "Es una de las condiciones para quien decida coger el local", asegura, aunque añade que "si algún trabajador no quiere seguir les indemnizaría, es decisión de ellos también".
Cuenta que "ya ha habido varios interesados que se han acercado a ver el bar". Aunque advierte que, en la actualidad, es muy difícil encontrar relevo generacional en la hostelería. "Ahora hay poca gente con ganas. Es un sector muy sacrificado, como un pastor. Te toca trabajar cuando nadie lo hace y es algo que muchos no entienden", afirma sobre las exigencias de un oficio al que ha dedicado toda su vida.
Por el momento, dice no estar "muy desesperado" y asegura que todavía puede aguantar, al menos, "un año más". Pero conforme se va acercando la fecha de su jubilación, "el precio va bajando". Así, Pedro se mantiene en la búsqueda de un buen comprador que mantenga la esencia de Casa Buisán, aunque admite ser consciente de que el futuro dueño "puede cambiar el negocio si así lo desea".
El local lleva sirviendo tapas y raciones desde hace 15 años. Está ubicado en el barrio más conocido de Zaragoza para ir de tapeo, El Tubo, justo enfrente de la terraza de El Plata, donde hace unos meses sufrieron un percance por el desprendimiento de un edificio de parte de la fachada trasera del edificio -situado en los números 12-14 de la calle de los Estébanes.
Debido a los trabajos, y al peligro que ello podía suponer para los viandantes, la zona (así como las terrazas de los bares) permaneció cerrada casi un mes. Algunos hosteleros de la zona aseguraron en su día a este diario que las pérdidas fueron de "miles de euros", sobre todo porque el incidente tuvo lugar en una de las fechas más importantes del año para la hostelería: el 31 de octubre, día previo a Todos los Santos.
