Zaragoza
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Lo más bonito de los grandes eventos como Madrid Fusión no es probar diferentes sabores o degustar infinitos productos, sino poner nombre y cara a aquellos que están detrás de cada producción o de cada empresa. Aquellas personas que hacen rico a un lugar y que cuentan con historias maravillosas.

Aragón puede presumir este año de ser la invitada en Madrid Fusión con un stand privilegiado que no pasa desapercibido para ningún visitante. Con sus mejores productos se muestra al mundo, pero sobre todo lo hace con los aragoneses.

Diferentes empresas se dan cita desde este lunes hasta mañana miércoles en la cita gastronómica más importante del mundo. Con ilusión, agradecimiento y ganas de transmitir su trabajo llegaban todos los expositores (7 por cada provincia de Aragón).

Entre todos los productos, la estrella era la trufa negra de Teruel, con hasta cuatro marcas: Las Truficas, La Truferia, Mytruff y Pura Trufa.

El aroma y el aspecto hacían que la multitud se acercara para verlo más de cerca. Y animarse a probarlo, claro. Con sus diferentes posibilidades y sellos (queso, mantequilla, con aceite…), la trufa negra no dejaba indiferente a nadie.

Una visitante japonesa se interesaba por el producto y confesaba que no le gusta habitualmente la trufa, pero esta sí le había convencido. “Es más suave, es un sabor diferente al que me esperaba, me gusta”, reflexionaba.

Otro hombre pasaba mirando con asombro: “No he probado todavía nada del stand de Aragón y conozco poco, pero la trufa me parece un producto muy curioso”.

Por supuesto, otros ya la conocían de sobra y, aunque con timidez, repetían más de una tostada.

Las Truficas

Desde una de las esquinas de stand de Aragón, Los Escuder explicaban con entusiasmo su historia y su variedad de productos a los interminables visitantes. Es el tercer año que acuden a Madrid Fusión y se muestran agradecidos de que les inviten, porque supone un gran altavoz y reivindica el papel de la trufa negra.

Ginebra de trufa. E.E.

Alejandro Escuder, su hijo Juan Carlos y Merichelo ponían imagen y voz a Las Truficas, una empresa familiar afincada en Mora de Rubielos (Teruel).

“Todo comenzó en el 2007, cuando mi padre compró la finca que se llamaba la Masía del Río Pilas, que da el nombre a nuestra marca (Truficas del Pilas) con toque mañico”, relata Juan Carlos. Un espacio con 280 años de historia y ya ligado a la familia por la abuela Miguela.

Posteriormente, en el 2009 plantaron sus primeras carrascas truferas y en 2014 pudieron recoger la primera trufa.

Sin embargo, la trayectoria de la familia Escuder en el mundo gastronómico viene todavía de más lejos. En los años 80, cuando Alejandro tenía 20, empezó a trabajar de camarero en El Escalón, el pub del pueblo que se convirtió en bar de tapas, restaurante, discoteca... Ahí entra en juego de nuevo su abuela, que cocinaba tortilla para servir a la gente cuando el pub cerraba.

Estrictamente, Las Truficas nace como tal hace unos años: “Nosotros somos hosteleros, tenemos un bar, y hace 5 o 6 años nos dimos cuenta de que la gente no conocía el verdadero sabor de la trufa y empezamos a elaborar con nuestra propia trufa todos nuestros productos”. Finalmente, en el 2022 montaron su tienda-fábrica en Mora de Rubielos.

En este aspecto, Escuder explica que la trufa se había puesto de moda, pero “más del 75 % de los productos que se venden con trufa hoy en día en el mercado no llevan trufa, están hechos con aromas artificiales”. Incluso, defiende que muchos piensan que el sabor era uno que no es y al probar el auténtico se sorprenden.

“Tenemos platos con trufa en el bar, viene mucha gente de Valencia, y cuando la gente subía y nos decía que no le sabía a trufa y que lo que compra en el Mercadona sabe más. La gente no conoce el verdadero sabor de la trufa”, subraya el joven.

Catálogo

La propuesta de Las Truficas es única por su producto de calidad y sin aditivos, pero también por la originalidad. La empresa turolense ofrece desde un cava con trufa, lanzado para la feria, una ginebra con trufa y vodka. También hay otra gama de delicias para untar, donde se encuentra la crema de queso, la crema de queso azul o las perlas de trufa que son como caviar de trufa, etc.

Igualmente, está la línea de chocolates, la trufa de chocolate toda la vida, pero con trufa real, la mermelada o miel.

Por si fuera poco, presentan condimentos con trufa, aceite o la sal de trufa, uno de los productos más demandados. Sobre todo, según cuenta Merichelo, lo reclaman en el mercado japonés.

En cuanto a las exportaciones, Las Truficas venden en España y países de Europa o fuera como Chile y aspiran a seguir creciendo.