Zaragoza
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Este sábado, 12 de septiembre, se celebra en Torreciudad la 34ª Jornada Mariana de la Familia, una cita que reunirá a familias y peregrinos en torno a la Virgen con una jornada que incluye misa, ofrendas y actividades para todas las edades.

La celebración llega en un momento de máxima tensión entre el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, y el Opus Dei por el futuro del santuario y, especialmente, por la ubicación de la imagen de la Virgen de Torreciudad.

La jornada estará presidida por monseñor Alejandro Arellano, decano de la Rota Romana y comisario pontificio plenipotenciario nombrado por el Vaticano para intervenir en el conflicto de Torreciudad.

Se trata del representante de la Santa Sede al que se han otorgado amplias facultades para actuar y tomar decisiones en relación con este asunto.

Según ha comunicado a este diario la diócesis de Barbastro-Monzón, el obispo Ángel Pérez Pueyo no participará en la jornada.

Su ausencia descarta, al menos por ahora, un encuentro entre las partes para poner fin al conflicto.

La intervención de Arellano durante la misa será, por ello, uno de los momentos que seguirán con mayor atención quienes acudan este sábado a Torreciudad. Está por ver si el comisario ofrece alguna pista sobre el estado de la resolución que lleva pendiente desde su nombramiento.

El santuario, inaugurado en 1975, ha ido aumentando su popularidad hasta convertirse en uno de los principales destinos de peregrinación de Aragón. Para esta Jornada Mariana de la Familia está prevista la asistencia de más de 6.000 personas.

El conflicto de Torreciudad

La controversia entre la diócesis de Barbastro-Monzón y el Opus Dei se remonta a 2020 y ha tenido diferentes episodios en los últimos años.

Uno de los principales puntos de partida fue el proyecto para que Torreciudad adquiriera la condición de santuario diocesano y, posteriormente, pudiera aspirar a convertirse en santuario de carácter internacional.

El cambio implicaba modificar la naturaleza jurídica del complejo, constituido hasta entonces como un oratorio de la Prelatura del Opus Dei.

El proceso terminó generando un enfrentamiento entre el obispado y la Obra en torno al nombramiento del rector, la gestión económica del santuario y la propia naturaleza jurídica de Torreciudad.

A estos asuntos se sumó después la disputa por la imagen de la Virgen.

En el último año, el foco de la controversia se concentra en dónde debe recibir culto la imagen de la Virgen de Torreciudad si en la antigua ermita o en el nuevo Santuario construido con donaciones de miembros de la Obra.

Pérez Pueyo ha reclamado en reiteradas ocasiones que la talla regrese a la antigua ermita.

El obispo llegó a advertir públicamente de que, si la resolución del comisario no contempla su regreso, pondría su cargo a disposición del Vaticano.

La disputa por la Virgen

"Me lleva en conciencia a no poder privar a nuestra diócesis de su Madre tan querida, y tened por seguro que vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo", escribió don Ángel Pérez Pueyo el pasado 31 de agosto.

Considera que en el santuario el pueblo de Barbastro no puede venerar a su Madre, y que solo si regresa a la ermita se recuperará la dignidad del pueblo.

"Nunca ha estado en discusión que la propiedad de la imagen corresponda a la diócesis", confirmaron hace un tiempo desde el Opus Dei.

La controversia se refiere al alcance y vigencia de los derechos de uso, custodia y ubicación establecidos mediante acuerdos entre las partes.

Ayer, 11 de septiembre, el obispo insistió en que "no pide ningún privilegio ni nuevo derecho, ni puede aceptar unos hechos consumados ante algo tan querido que le ha pertenecido durante más de mil años hasta que le fue arrebatado hace cincuenta".

La Obra, en su defensa, ha aportado como principal argumento la documentación correspondiente a los acuerdos de 1962 y 1966.

En la escritura pública del 24 de septiembre de 1962, inscrita en el Registro de la Propiedad de Benabarre, se cedió a perpetuidad el dominio útil de la antigua ermita y de la imagen, mientras que la propiedad permaneció en manos de la diócesis.

Como contrapartida, la Prelatura asumió su restauración y conservación, la promoción del culto y la garantía de acceso de los peregrinos.

Posteriormente, un acuerdo documentado el 8 de septiembre de 1966 estableció que el Patronato construiría y financiaría el nuevo santuario con la condición de que la imagen recibiera allí culto y veneración. El mismo acuerdo contemplaba que la antigua ermita y el nuevo templo formasen "un único recinto convenientemente cercado".

La interpretación de estos documentos es precisamente uno de los principales puntos de enfrentamiento.

Mientras el Opus Dei considera que acreditan los derechos que permiten que la Virgen permanezca en el nuevo templo, el obispo sostiene que no consta una autorización para retirar la imagen de la ermita y trasladarla de forma permanente.

"Durante estos últimos años la Diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que, a nuestro juicio, impide considerar la salida de la imagen de su ermita como una renuncia voluntaria de este pueblo a su custodia y a su lugar originario. Antes del actual templo, antes de las controversias y antes de cualquiera de nosotros, durante más de un milenio esta imagen estuvo unida a esta tierra y a su ermita. Y su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la Diócesis", ha señalado Pérez Pueyo.

La intervención del Vaticano

Ante la falta de acuerdo entre el obispado y la Prelatura, el Vaticano intervino en el conflicto con el nombramiento de monseñor Alejandro Arellano como comisario pontificio plenipotenciario para Torreciudad.

El nombramiento, realizado por el papa Francisco, se produjo a petición del obispo de Barbastro-Monzón.

La propia diócesis lo confirmó en su comunicado del 9 de octubre de 2024, en el que agradeció la respuesta de la Santa Sede a "su solicitud", manifestó su "absoluta confianza en las resoluciones de la Santa Sede" y expresó su disposición a colaborar con el comisario.

La Prelatura del Opus Dei también manifestó su voluntad de colaborar con Arellano y señaló que "mantiene su compromiso de acoger la resolución de la Santa Sede".

Desde entonces, la decisión definitiva sobre el conflicto continúa pendiente.

Durante este periodo falleció el papa Francisco, quien, según ha relatado Pérez Pueyo, llegó a advertirle de "intrigas mafiosas que están en curso alrededor de este asunto".

El actual pontífice, León XIV, ha mantenido a Arellano como comisario plenipotenciario para Torreciudad.

Por el momento, el Vaticano no ha hecho pública una resolución definitiva sobre el conflicto, por lo que todas las miradas estarán este sábado en la presencia del representante de la Santa Sede en la Jornada Mariana de la Familia.