Vuelta a casa. Ese es el sentimiento que corre estos días por Alba y Juan Montori, la pareja de hermanos de 22 y 24 años ha vuelto al lugar que les vio crecer por al menos diez años.
El Hotel Vallibierna en Benasque ha visto cómo estos jóvenes pasaban de ser pequeños terremotos que recorrían los pasillos con la ilusión de dos pequeños a cómo se convirtieron en pequeños adultos.
Ahora vuelven a revisitar y a ocupar sus habitaciones ya no solo como humildes espectadores del trabajo que hacían sus padres, sino como propios gerentes de este pequeño hotel familiar del Pirineo aragonés. Y es que esta pareja de hermanos tenía claro que en algún momento volverían tras decir un 'hasta luego' en el 2020 a sus paredes.
"Hay una parte que es todo muy nuevo, muchas cosas que aprender, pero hay otra que es como que nunca nos hemos marchado de aquí. Paseo por los salones del hotel y es como si hubiera paseado ayer", reconoce Alba Montori con emoción.
Un sentimiento que también le corre a su madre, quien ve como sus hijos cogen el legado que llevó durante diez años. "Se alegró un montón, pero también le entraron miedos porque al final somos muy jóvenes", confiesa Alba. Si bien destaca que "está igual de ilusionada que nosotros".
Imagen de cuando sus padres regentaban hace diez años el Hotel Vallibierna en Benasque
Así, ambos tenían muy claro que querían seguir desarrollando su vida en Benasque ya que, como ellos mismos dicen, "somos muy del pueblo". Aunque hicieron varias incursiones a Zaragoza para intentar labrarse una vida al tener más oportunidades laborales, ambos tenían claro que "no nos queríamos marchar".
Con este objetivo, comenzaron hace un año y medio a plantearse de verdad volver a la que fue su casa. Finalmente, "nos decidimos hace unos meses a escribirle a la pareja que lo regentaba en ese momento y justo habían dado el aviso de que se querían marchar".
Esta coincidencia y golpe de suerte propició que en cuestión de meses ya se encontraban asentándose en la dirección del hotel: "Todo fue muy rápido porque los anteriores propietarios tenían prisa en marchase y cuando nos dieron el sí solo tardamos poco más de un mes en abrir nosotros", explica.
Así, desde el 9 de febrero dirigen el hotel en el que sostiene que está suponiendo todo un aprendizaje: "En todo lo que tiene que ver con el ordenador y con asuntos legales nos pilla muy nuevos".
A pesar de ello, Alba manifiesta que "estamos intentando hacerlo lo mejor posible y aprendiendo".
Un esfuerzo que ha supuesto no solo a nivel de gestión sino también de ahorros ya que como confiesa "todo lo ahorrado desde que comenzamos a trabajar con 16 años lo hemos tenido que destinar al hotel".
A toda máquina
Con toda buena intención y dando el 100% reciben a los clientes. El hecho de que los antiguos propietarios tuvieran abierto el calendario y que sea temporada alta por los deportes de invierno ha propiciado que inicien esta aventura "con todo lleno" en sus siete habitaciones que tienen disponible.
Alba señala que "todos los clientes han sido muy comprensivos": "Han entendido perfectamente qué han sido nuestros primeros días. Les hemos cuidado a nosotros a ellos, pero ellos a nosotros también".
Además, por el momento, están dando solo servicio de desayuno pero ya tienen entre sus próximos planes habilitar la cafetería del hotel para poder dar servicio de comida y cena.
