Zaragoza
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El Pirineo aragonés ha cerrado un año de una forma trágica. Esta última semana perdían la vida cuatro personas a causa de dos aludes que arrastraron y sepultaron a las víctimas dando por imposible poder salvarles la vida. Un fenómeno natural que se ha visto repetido en hasta tres ocasiones en esta semana.

El primero de ellos y el más grave se produjo el pasado lunes 29 de diciembre en el Pico Tablato en Panticosa a 2.700 metros de altura.

Una avalancha de gran tamaño, de 300 metros de ancho y 600 de largo, fue el golpe de mala suerte que se llevó a Jorge García Dihinx y Natalia Román, dos montañeros bien experimentados que divulgaban su amor y entendimiento por la montaña. Además de a Eneko Arrastua, montañero de 48 años y vecino de Irún.

El mismo 31 de diciembre se producía un nuevo alud a 2.500 metros de altura en la zona de Urdiceto (Valle de Bielsa). El fatídico devenir de nieve engulló a Ángel Sánchez, trabajador del Ayuntamiento de Zaragoza, cuando se encontraba haciendo una excursión en raquetas.

Un perfil tan experimentado como el de ellos es el que acude a practicar montaña invernal, en especial, esquí de travesía el cual realizaban este grupo de montañeros junto a tres personas más.

"En montaña invernal suele acudir gente con más preparación. Gran parte de los que acuden son gente federada y con más formación", detalla Laurentino Ceña, responsable de Seguridad de la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM).

Por ello mismo, el que fue piloto de la Guardia Civil de rescate recalca que la formación es la "base de una actividad de montaña más segura".

Para que esto sea posible y que haya una buena base para introducirse en la montaña da pie a apuntarse a clubes de montaña para acceder a formaciones y actividades de forma progresiva con el fin no solo de que tengan el material necesario, "sino conocimiento para emplearlo adecuadamente".

Ya que la montaña invernal tiene sus cualidades y es "complicada": "Hay capas intermedias que tapan los problemas de las inferiores. Eso es extremadamente peligroso y solo se puede aprender con experiencia y buenas previsiones de la ruta y el estado de la nieve".

Por lo que entra en acción tener un buen conocimiento del terreno y "saber leer la montaña" para poder planificar de una forma segura la ruta a seguir.

Buena equipación y planificación

Para ello entra en juego el parte de aludes que conforma la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y publica diariamente ante la situación que se vive en el Pirineo aragonés.

"Hay que bucear en ese boletín, leérselo de principio a fin, comprenderlo y atenderlo. Hay que tener muy claro cuáles son los peligros de aludes que nos está dando, en qué alturas, qué orientaciones y qué tamaños de aludes previstos hay y mantenernos actualizados", sostiene Marta Ferrer, coordinadora de la campaña Montaña Segura.

Así, en el caso de que se tengan aviso de peligro de aludes "intentar no entrar en esos terrenos" ya que supone "exponerse demasiado" porque "el riesgo de aludes nunca es cero".

Para evitar entrar en zonas de alto riesgo, Ferrer recuerda que una herramienta clave es ATES, que ayuda a cartografiar la zona y diseñar rutas que "nos permitan evitar exponernos a un peligro inasumible".

Sin embargo, no es lo único a tener en cuenta porque ir bien preparado con un buen material puede marcar la diferencia. "El grupo tiene que llevar pala, sonda, detector de víctima de avalanchas, crampones", enumera.

"El material de seguridad siempre está para por si acaso y tiene que venir con nosotros siempre, porque puede salvarnos la vida a nosotros mismos y a los de alrededor. Puede suponer la diferencia", declara esta experta en montaña.

Precaución ante el auge de las raquetas

Donde están viendo un repunte que les preocupa es por el auge de las raquetas sin una buena preparación. Las actividades con raquetas han estado implícitas en dos de los aludes que se han vivido esta semana.

El último este sábado 3 de enero cuando cuatro personas que practicaban una excursión con raquetas se vieron sorprendidas por un alud en la zona del barranco Culivillas de camino al Ibón de Anayet. Todas ellas pudieron salir ilesas. 

Los expertos entienden que es una "primera toma de contacto" con la montaña invernal al ser "un material accesible y barato". Sin embargo, recuerdan que "una vez que entramos en terreno de aludes hay que ir con el material de seguridad".

Han sido estos últimos accidentes los que parece que han despertado un interés especial y unas ganas de aprender por parte de la población que sube a la montaña, sobre todo, en esta época festiva.

"Siempre nos sensibiliza de alguna manera. Estamos teniendo vía whatsapp y vía Instagram más consultas que en otros momentos del invierno y sobre todo en esa línea de cómo está el peligro de aludes y cómo está para ir con raquetas", analiza Ferrer.

Por todo ello, ambos recuerdan la campaña de Montaña Segura: "Planifica, equipa y actúa".