Zaragoza
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Otro alud ha sacudido el Pirineo aragonés en una semana trágica en la montaña oscense, aunque esta vez no hay que lamentar pérdidas humanas.

El alud se ha producido en la ruta desde la Estación de Formigal hacia los Ibones de Anayet, en la zona del barranco Culivillas.

El alertante, que realizaba la ruta con raquetas, ha informado de que cuatro personas de un grupo que marchaba por delante habían quedado parcialmente sepultadas por la nieve.

Rápidamente se han activado los equipos de rescate y se ha puesto en prealerta a medios sanitarios. A las 13.04 horas, una de las afectadas ha comunicado que todos los integrantes habían salido por sus propios medios y se encontraban en buen estado.

El Greim de Panticosa ha inspeccionado la zona para confirmar que no había más personas afectadas. Todo ha quedado finalmente en un susto y la rápida coordinación ha permitido cerrar la incidencia sin consecuencias.

Prácticamente a la misma hora, la Basílica de Santa Engracia, en Zaragoza, celebraba un funeral en memoria de Jorge García Dihinx y Natalia Román, los montañeros fallecidos el pasado lunes en el alud de Panticosa.

El Gobierno aragonés concedió a ambos la Medalla al Mérito Deportivo a título póstumo. En esta tragedia también perdió la vida Eneko Arrastua, montañero de 48 años y vecino de Irún.