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Los embalses de la cuenca del Ebro llegan "bastante justos" al nuevo año hidrológico.

Aunque en los últimos meses llegaron a estar al 90%, la falta de lluvias ha hecho que se queden con 3.591 hectómetros cúbicos.

Esto quiere decir que están al 46% de su capacidad, por debajo del registro del año anterior y en la línea del 48% que marca la media del último lustro.

Decir qué pasará a partir de ahora es complicado. Los pantanos están "relativamente vacíos" y las previsiones son "equiprobables", lo que obliga a estar a la espera, según han explicado este viernes el jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica, Miguel García Vera, y el de Explotación, Mario Carreras.

Déficit de lluvias

El año hidrológico ha terminado con un déficit de lluvias del 7% respecto a los valores promedio.

Octubre, noviembre y diciembre fueron meses secos. En enero, febrero y marzo se llegó a registrar un superávit del 63%, pero en julio, agosto y septiembre, el déficit llegó al 60%.

¿En qué se ha traducido esto? En que los índices de escasez, que en marzo estaba en situación de normalidad, "se han ido deteriorando".

Tanto que en los próximos días se confirmará que la cuenca del Garona entrará en situación de sequía prolongada.

Pese a todo, se han podido atender todas las demandas de riego y se han mantenido los caudales ecológicos, por lo que si acompaña la meteorología se irán recuperando las reservas.

El problema vendrá si esto no ocurre. "Un año malo se aguanta, pero si viene otro seguido puede haber problemas serios. Ocurrió en 2023. Esta vez se han agotado los recursos, pero en general no ha habido grandes restricciones, solo puntualmente", detallaban desde la Confederación.

Centros de datos

La CHE también ha querido incidir en que los 13 procedimientos administrativos sobre centros de datos suponen un consumo estimado de 5 hectómetros cúbicos.

El uso industrial alcanza los 700 y toda la demanda, 8.800.

Para la Confederación, "no es un uso especialmente intensivo".

"Cuantitativamente no vemos que sean un problema respecto al agua. En caso de sequía se incorporarán en el uso industrial y si hay restricciones tendrán que hacer frente a ellas, pero, por una cuestión de magnitud no llega a ser una amenaza", comentaban sus responsables.

Noticia en actualización

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