La economía en Aragón crece al calor de las grandes empresas y las inversiones anunciadas en los últimos tiempos. A pie de calle, no obstante, los negocios familiares luchan por sobrevivir y los oficios buscan actualizarse para seguir en boga.
Es el día a día de Instalaciones Eléctricas Gonzalvo, en la calle García Sánchez del barrio de las Delicias de Zaragoza, su emplazamiento desde 2019. El negocio sigue adelante gracias a Alberto Gonzalvo, de la segunda generación familiar.
Su padre lo puso en marcha como autónomo y hace ahora 23 años, en 2003, pasó a ser una empresa. En la actualidad, emplea a una veintena de trabajadores, más de la mitad técnicos.
“Somos una empresa de servicios, entonces el comercio electrónico no nos afecta. Las redes sí son importantes porque nos llega más gente por internet que por la puerta del establecimiento”, explica Alberto.
En declaraciones a EL ESPAÑOL, reconoce un “problema con el personal cualificado”. “La gente cambia mucho de trabajo, es difícil encontrar a un buen profesional. Que lleve años es importante”, valora.
A su juicio, importa también la percepción de la gente sobre este tipo de profesiones: “Todos queremos que nuestros hijos vayan a la universidad y trabajen de traje, pero esto es súper importante”.
Nuevas líneas
Dentro de la empresa han cambiado las líneas de actuación. Desde la reparación de cuadros eléctricos de media y alta tensión, los avances los han obligado a especializarse, por ejemplo, en el montaje de cargadores de vehículos eléctricos o las instalaciones de energía fotovoltaica. También proyectos de climatización e incluso telecomunicaciones que van más allá del propio ámbito doméstico.
“Hay que estar vivos, nos hemos movido mucho por la demanda. Intentamos estar al día y documentarnos”, añade.
El sector de los centros de datos es un posible filón, aunque todavía no lo ven claro. La Fundación Basilio Paraíso de la Cámara de Comercio de Zaragoza señaló la semana pasada en un informe la falta, entre otros, de electricistas y técnicos que puedan mantener las “infraestructuras críticas” de dichas instalaciones.
El documento apunta que los centros de datos requerirán, solo para el mantenimiento, a 1 de cada 7 graduados en promociones eléctricas. Es el equivalente a 732 empleos cada año.
“El perfil es de electricista o técnico de telecomunicaciones. Son instalaciones muy grandes, no hay gente para todo lo que hace falta”, explica Alberto.
Lo mismo apunta la Fundación sobre montadores y operadores de grúas o constructores. Se trata de profesiones con tan poco desempleo que no producen una bolsa de reserva a la que acudir si fuera necesario.
Según sus palabras, será necesario “formar rápidamente” a un volumen importante de trabajadores. No solo electricistas.
El futuro
Esta empresa familiar mira al futuro con voluntad de continuar y adaptarse. La inmigración, señala Alberto, puede tener un impacto positivo contra la falta de profesionales, aunque esta cuestión deba abordarse con más acciones.
“Confío en que la gente no vea un oficio como un mal trabajo, es una muy buena forma de ganarte la vida”, concluye.
