El sector primario en Aragón no escapa al incremento del precio de los combustibles. Como ocurrió con la campaña veraniega, la siembra y la futura cosecha de invierno tienen como invitado sorpresa un gasoil disparado que impacta en casi todas las labores del día a día de los agricultores.
Lo vive, como otros tantos, Miguel Bayod, de 23 años. Reside y trabaja en Torralba de Aragón, un pueblo de 105 habitantes de la provincia de Huesca, situado casi en el extremo más al norte de los Monegros.
Miguel optó por explotar las tierras de su familia y seguir cosechando para otros vecinos. Los mismos que hoy, dice, llegan a plantearse no sembrar por los altos costes y el escaso margen de beneficio que podría llegar a sus bolsillos si los precios siguen disparados. "Es una barbaridad de dinero. La subida del gasoil te ahoga para todo", insiste.
Entra en juego el propio consumo de tractores o cosechadoras, pero también, por ejemplo, los motores del riego por aspersión. Esta última no es una cuestión menor para el cultivo de los campos de maíz, que requieren agua a diario.
"Si no tienes otra manera de regarlo que con estos motores, es la ruina", explica.
Y "si sube el gasoil, sube todo" en la cadena de producción, resume. También abonos, sulfatos o purines, sea para sembrar y cosechar o para los campos donde comen las ovejas.
Sin margen
Los agricultores y ganaderos se ven así sin margen para afrontar posibles imprevistos. "Con el maíz, si se rompe una tubería tienes que arreglarla rápido, pasas tiempo sin regar... ¿Qué hacemos? Pues hay gente que tiene que llegar a pedir un préstamo, pierdes dinero", detalla.
Las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) permiten cubrir gastos, cuenta. De lo contrario, sería "imposible". "Ya, imagina tener beneficios", añade.
Miguel puso en marcha el año pasado una granja de cerdos en la misma localidad. Aunque con trabajo pendiente hasta rentabilizar la inversión, como suele ocurrir en estos casos, "es un modelo de cobrar cada mes y está mejor pagado", señala.
Casi un 45% más
La semana pasada, la organización agraria UAGA COAG alertó sobre un incremento del 45% en el precio del gasóleo agrícola desde mediados de febrero. Llenar el depósito de un tractor de 300 litros cuesta, de media, 132 euros más.
Las ayudas actuales no permiten compensar los sobrecostes, que rondan los 42 céntimos por litro. Son 68 euros para un depósito de 300 litros, según dichos cálculos.
Una factura del pasado mes de agosto aportada por Miguel refleja casi 7.000 euros (IVA incluido) de gasto para 5.000 litros de gasóleo B. En enero, 4.798 litros costaban 4.697,24 euros con impuestos.
Las organizaciones agrarias han alertado sobre el impacto de dicho incremento en la siembra de otoño. Según UAGA COAG, están en juego casi 5 millones de hectáreas de cereal de secano, con el temor de que repercuta todavía más en la cesta de la compra del consumidor final.
Desde el sector insisten en la necesidad de prorrogar las ayudas, como avanzó el ministro Luis Planas. La intención es extenderlas, al menos, hasta final de año, pues la vigencia del paquete actual finaliza el 31 de septiembre.
