Zaragoza
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El desregulador de Vox en Aragón, Raúl López, ha prometido "desmantelar" la burocracia "inútil" con el buzón de desregulación que activarán de forma "inminente" en la Comunidad.

Contratado a principios de junio, López ha defendido la desregulación como una "verdadera política pública" de "impacto positivo" para los aragoneses.

"Desregular no significa gobernar menos sino gobernar mejor. No significa eliminar controles necesarios ni reducir las garantías de los ciudadanos", ha querido aclarar en su primera comparecencia en las Cortes.

Según ha dicho, su tarea implica "revisar aquello que estamos haciendo, muchas veces por inercia, y preguntarnos si sigue siendo necesario, si aporta valor y si puede hacerse de una manera más sencilla y eficiente".

Su primera y principal responsabilidad será conseguir resultados concretos y perceptibles que redunden en beneficio de los aragoneses.

Para ello se ha marcado cinco líneas de actuación: revisar la normativa, simplificar procedimientos en curso, eliminar duplicidades administrativas, evaluar cargas existentes y escuchar.

"Hemos de preguntarnos si toda la normativa mantiene su justificación original y si existen duplicidades", incidía.

Todo ello, siendo conscientes de los límites existentes y "respetando los procedimientos legales".

López se ha comprometido a impulsar una política de revisión normativa permanente siempre desde una actitud cooperativa y de colaboración con el resto de departamentos.

"Se trata de identificar normas obsoletas", resumía.

En su opinión, no es posible que para realizar una "mera gestión" un ciudadano tenga que saber de qué órgano es competencia o qué certificados le van a solicitar.

Se trata, según el desregulador, de una carga de complejidad que "no tienen por qué soportar".

"Trabajaremos para reducir la documentación innecesaria para conducir a los aragoneses a una Administración del siglo XXI", prometía.

Porque "antes que políticos somos ciudadanos" y por ello, "hay que fomentar la confianza en las instituciones".

Sobre las duplicidades, López ha aclarado que su dirección general "no pretende asumir competencias sectoriales de otras consejerías", sino identificar buenas prácticas y colaborar.

En el apartado de escucha, su principal baza será el buzón. En él se recogerán quejas y sugerencias orientadas a desmantelar la "burocracia inútil".

Según ha adelantado, no será solo para los ciudadanos, sino que estará abierto a funcionarios, entidades y colectivos sociales.

Sin entrar en detalles, ha remarcado que habrá un protocolo interno para cribar los mensajes, dar traslado de las solicitudes y que tengan un seguimiento: "Quiere ser un trámite efectivo".

Primeros 100 días

Los diputados de la oposición han exigido resultados al desregulador, que ya ha cumplido 100 días en el cargo.

López asegura que no se esconde, pero que sus resultados se irán viendo a lo largo de la legislatura, ya que la tarea, ha dicho él mismo, es "ardua".

"Esta dirección general está lejos de ser un chiringuito. Es absolutamente imprescindible y necesaria. Que no haya resultados visibles no quiere decir que estemos trabajando", justificaba.

Él no se ve un fichaje de verano. De hecho, asegura que se quiere comer las uvas de este año y de los próximos.