Zaragoza
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Luis Rodríguez nació en Ceuta y con 18 años emprendió una nueva vida en Zaragoza. A sus 66, ya jubilado, ve con enorme tristeza todo lo que está ocurriendo en su ciudad natal.

Estuvo allí en junio, apenas unas semanas antes de la llegada de cerca de 80.000 inmigrantes y el colapso posterior.

Él fue una de las cuatro personas que este miércoles leyó el manifiesto por Ceuta durante la multitudinaria concentración en la plaza del Pilar, que reunió a más de 30.000 personas.

La imagen todavía le impresiona. "En ese momento se me venían a la cabeza muchos recuerdos, hay un componente muy emocional", admite.

Estos días sigue con especial atención todas las noticias que llegan de la ciudad autónoma, ya que todo le toca "muy directamente".

La última -que el ministro Óscar Puente se haya 'apropiado' del muelle para albergar a migrantes en contra de la resolución de la autoridad portuaria- le parece especialmente significativa.

En Ceuta tiene todavía amigos y familia lejana, y el panorama que le transmiten no puede ser más desalentador, con robos, violaciones y enfrentamientos con la Policía.

"La relación es estrecha, pero estos días todavía más. Me dicen que a determinadas horas no puedes ni salir por ciertos sitios. No sé cómo se consiente", añade.

Él mismo pudo comprobar en su último viaje cómo ha cambiado la ciudad respecto a la Ceuta en la que se crio de pequeño. Allí nació su padre y sus cuatro hermanos, pero de aquello queda ya más bien poco.

"La ciudad estaba totalmente normal. Aunque fui donde solía vivir y estaba todo muy deteriorado, casi cayéndose", explica.

En aquellos años residía en unos pabellones militares, un vecindario que ha terminado desapareciendo y ha dado paso a otro con fuerte presencia musulmana.

Para él, Ceuta es una ciudad "muy bonita" y con una ubicación "estratégica".

Ahora, vista la situación, su principal temor es que "los invasores se vayan haciendo más radicales" y que el problema se enquiste.

Cree que, en estas primeras semanas, han estado midiendo el 'aguante' y la respuesta de policías y militares, y que todo es susceptible de ir a peor.

"Han visto que esto es un chollo. Pedro Sánchez va a intentar dejar Ceuta y España entera deteriorada. Él no va a hacer nada, da la sensación de que quiera que quien venga detrás se lo encuentre todo destrozado", opina.

A kilómetros de distancia

Pese a haberse ido de Ceuta con menos de 18 años, en estas décadas tanto él como una de sus hermanas han hecho varias visitas a la ciudad.

En Zaragoza, Luis trabajó para General Motors (ahora Stellantis) y con la crisis de Perejil se hizo reservista, aunque a los 57 se retiró totalmente.

Desde la distancia no entiende "qué reglas" ha dado el Ejecutivo al Ejército, "una vergüenza" que, a su juicio, debilita la imagen de España como país.

"Van vendidos", resume sin atreverse a decir qué puede ocurrir en las próximas semanas, ahora ya bajo la tutela de un mando único.