La falta de lluvias empieza a tener serias consecuencias en la cuenca del Ebro. Hasta un 57% de la demarcación está ya en situación de sequía, cuando hace un mes, el porcentaje estaba en el 35%.
Esto quiere decir que hasta 9 unidades territoriales han hecho sonar las alarmas, según el último balance de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), publicado este viernes.
Se trata de las del Tirón y Najerilla, Iregua, Jalón, Guadalope, Matarraña, Bajo Ebro, Ésera-Noguera Ribagorzana, Gállego-Cinca y Aragón y Arbas.
Además, advierte el organismo de cuenca, hay otras dos unidades territoriales muy cerca de la situación de sequía: las de la Cabecera y Eje del Ebro y la del Segre-Noguera Pallaresa.
Esto quiere decir que si no llueve lo suficiente en cuestión de semanas podrían ser 11 las unidades afectadas por la sequía.
Este mismo aviso se lanzaba hace apenas cuatro semanas para la de Gállego-Cinca, que ha terminado entrando en la 'lista negra'.
Hace un mes, la situación era bien distinta. Entonces había cinco unidades territoriales en situación de sequía, cifra que prácticamente se ha duplicado en la recta final del verano.
Las escasísimas precipitaciones y las temperaturas, muy altas incluso para estas fechas, han ido teniendo reflejo en los caudales y, por tanto, en los índices de sequía.
A nivel gráfico, el color naranja, indicativo de una sequía prolongada, ha ido 'comiéndose al verde' y ganando protagonismo en el mapa. También empieza a haber demasiado naranja y amarillo en el mapa relativo a los índices de escasez, síntoma de que las unidades en cuestión han entrado en alerta y prealerta, respectivamente.
La propia Confederación reconoce que, como era previsible, la situación se ha ido deteriorando y lo continuará haciendo mientras el calor se alargue y no lleguen las lluvias otoñales.
La única nota positiva es que el año hidrológico está finalizando y que la campaña de riego también encara su recta final, por lo que las demandas de agua a atender irán reduciéndose.
La campaña comenzó con "excelentes reservas embalsadas" que permitieron iniciarla con normalidad. Posteriormente, la falta de aportaciones y las altas temperaturas fueron cambiando ese escenario.
Tanto que actualmente se están teniendo que aplicar algunos ajustes en las dotaciones de las zonas más afectadas para poder terminar de forma razonable.
De acuerdo con el organismo de cuenca, la sequía está teniendo ya "relevantes efectos" en aquellas zonas ganaderas que requieren de pastos naturales.
De cara a los próximos tres meses, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) estima un 40% de probabilidades de que llueva por encima de la media, aunque también hay un 25% de posibilidades de que el próximo sea un otoño más seco.
En cuanto a las temperaturas, todo apunta a que serán significativamente más elevadas que los valores habituales.
Este mismo sábado, Zaragoza podría alcanzar máximas de 41 grados y no bajar de los 23, encadenando noches tropicales que mañana domingo podría ser incluso ecuatorial con unos tórridos e impropios 25 grados.
Este viernes, ningún punto de la Comunidad entró en el ranking nacional, encabezado con unos preocupantes 44,6 grados en Fuencaliente (Ciudad Real).
Sí hubo, en todo caso, varias localidades que se situaron por encima de los 40 grados. Entre ellas, Híjar, Ballobar y Fraga.
Especialmente significativo era el apartado de precipitaciones de la Aemet, vacío como durante tantos otros días.
De hecho, no hay previsión de que al menos en las tres capitales de provincia vaya a llover a corto plazo, un mal síntoma que alarga la mala racha.
Los embalses
Que apenas haya llovido en los últimos meses tiene un reflejo directo en los embalses. Actualmente están al 53,4% de su capacidad, de media, lo que significa que en estos momentos hay almacenados 4.086 hectómetros cúbicos.
El dato implica un descenso de 11,5 puntos respecto a la situación que se daba hace un mes. También está 6,4 puntos por debajo de la cifra de hace un año, aunque el balance es mejor que el promedio del último lustro.
Yesa, por ejemplo, está al 28,9%, mientras que el embalse de Mediano no pasa del 14,2% y el de El Grado mantiene un buen 66,8%.
En localidades como Aínsa, la falta de lluvias obligó a tomar medidas drásticas ya este verano.
En agosto, el Ayuntamiento prohibió llenar piscinas y regar huertos y jardines. Lo hizo bajo la amenaza de hasta 6.000 euros de multa para los incumplidores.
La medida ayudó a contener el problema, pero sigue sin llover lo suficiente y tanto esta localidad como otros muchos puntos del territorio temen lo que pueda llegar a pasar si la situación no da un giro de 180 grados.
