Después de ocho días lejos de sus hogares, los vecinos de 13 pueblos y pedanías de Huesca han podido regresar este miércoles a sus casas, toda vez que el peligro derivado del incendio originado en Las Peñas de Riglos se haya alejado.
Ha sido más de una semana marcada por la incertidumbre para el millar de personas desalojadas, que han aguardado con preocupación las noticias sobre el avance de las llamas y su proximidad a sus municipios.
En total, fue necesario evacuar a más de mil personas de 20 núcleos de población, dos campings y un campamento. De ellas, 73 se alojaron en los recursos habilitados por las administraciones.
Ahora, los primeros 583 vecinos han podido regresar a sus hogares a lo largo de este miércoles, después de que el Puesto de Mando Avanzado autorizara la vuelta a 13 municipios.
“Ha sido muy emotivo. Algunos se han ido a Huesca y Zaragoza y ha sido un reencuentro como si hiciera años que no se veían. Van a estar casi confinados y sin poder salir, pero están en su casa”, destaca el alcalde de Las Peñas de Riglos, Juan Francisco Torralba.
Este municipio está compuesto por 10 núcleos de población, de los que ocho fueron evacuados y seis ya han podido volver a sus casas.
Han sido días “muy duros”, marcados por la incertidumbre y el temor a que el fuego pudiera alcanzar las viviendas. Finalmente, y afortunadamente, las llamas únicamente han afectado a un pequeño jardín de una casa.
“Para mí, el peor momento fue sacar a gente de 80 años de la cama a las 3 de la madrugada. Estaban desorientados y no sabían a dónde iban ni qué estaba pasando”, recuerda Torralba.
Lo que sí ha cambiado de forma radical es el paisaje que rodea a Las Peñas de Riglos. La belleza de esta montaña prepirenaica ha dado paso a una imagen desoladora, con árboles quemados y hectáreas arrasadas por el incendio más trágico de las últimas décadas en Aragón.
“El paisaje ha cambiado totalmente. Esto no es ni la sombra que era. Está absolutamente todo calcinado”, lamenta Torralba.
A pesar de la devastación, el alcalde confía en que la vida volverá a abrirse paso en estos municipios de La Jacetania.
“Había bosques muy antiguos que han quedado calcinados. Vamos a tener que acostumbrarnos, pero llegará la primavera y todo brotará otra vez”, resalta.
A primera hora de este martes se autorizó el regreso a los núcleos de Villalangua, Salinas de Jaca, Santa María, Bailo y Larués y, a mitad de mañana, a Arbués y Alastuey. Entre todos ellos había 378 vecinos evacuados.
Ya por la tarde, el Puesto de Mando Avanzado dio luz verde al regreso a Triste, Peña Estación, Yeste, Anzánigo, Osia y Bernués, donde había otras 205 personas afectadas.
El resto de los núcleos se encuentran en zonas todavía calientes y tendrán que esperar antes de poder regresar. El último en recibir la autorización será, previsiblemente, Santa Cruz de la Serós.
Mientras se completan y supervisan las analíticas de calidad del agua realizadas por la Dirección General de Salud Pública, el agua no es apta para el consumo humano.
Para hacer frente a esta situación, se ha habilitado un dispositivo coordinado por Protección Civil para suministrar agua embotellada a las personas empadronadas en las localidades afectadas.
Además, la Guardia Civil habilitará una oficina móvil de atención al ciudadano en la localidad de Bailo, donde los vecinos podrán resolver cualquier duda o incidencia relacionada con su regreso a casa.
